Audio Predicaciones

Una herencia sin gastos

Camille Flammarion, célebre astrónomo francés del siglo 19, estaba tan ocupado que no tenía tiempo para leer el abundante correo que recibía. Un día recibió el siguiente telegrama: «Por favor, responda la carta que le va a llegar. El notario está esperando». Y así fue, llegó una carta certificada. Este era su contenido: «Querido y honrado maestro, antes de esta carta le escribí cuatro, una de ellas en verso. Creo que como está tan absorbido por sus numerosos trabajos, no tiene tiempo para respo

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Extraña publicidad

«Probablemente Dios no existe. Deje de preocuparse y disfrute la vida». Este anuncio que apareció durante algún tiempo en buses de Inglaterra y España refleja una mentalidad cada vez más corriente hoy en día. Comer bien, beber bien, hacer fiesta y distraerse es el deseo de muchos de nuestros contemporáneos. ¿Esto durará siempre? Esta sed de placeres de todo tipo, pasajeros y egoístas, ¿es realmente la vida? ¿No es más bien la prueba de que lo que tenemos delante es la muerte? “Comamos y bebamos

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Un hombre que molesta

Esta mañana iba en el metro, en París, cuando una señora entró y se sentó a mi lado. De repente dijo en voz alta: «¡Déjenlo tranquilo, no hace daño a nadie, no es malo!». Sorprendido, observé qué ocurría: un viajero hablaba con una voz bastante fuerte, y la persona que estaba detrás de mí quería llamar por teléfono a un agente de seguridad. ¿Qué decía el viajero? Presté atención y escuché que hablaba de Dios, del juicio venidero, que será mucho más terrible que todas las guerras por las que los

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En el cielo hay una inmensa memoria

Una de las características de un ordenador es su «capacidad de memoria». Los progresos tecnológicos son tan grandes que cada año la capacidad de esas memorias se incrementa considerablemente. Sin embargo no se puede comparar, en calidad y habilidad, con la memoria humana: ¡cuántos rostros, paisajes, conversaciones y emociones se almacenan! Este tipo de memoria posee un motor de búsqueda de informaciones muy sofisticado: ¡Algunos recuerdos parecen estar totalmente perdidos, y de repente, gracias

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¡No erréis! (3)

Nos podría sorprender que la advertencia citada en el versículo de hoy esté dirigida a cristianos. Pero recordemos que nuestra naturaleza, corrompida desde nuestro nacimiento, no desaparece cuando nos convertimos; puede manifestarse en cualquier momento. Si dejamos actuar esta vieja naturaleza, puede llevarnos a cometer faltas graves. Por su parte, Dios no soporta el mal y no aceptará en su presencia a ninguna persona que esté contaminada por el pecado. Únicamente los que obtuvieron el perdón de

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¡No erréis, o no os engañéis! (2)

Dios actúa con los hombres según ciertos principios. Uno de ellos es que cosecharemos lo que hayamos sembrado. Así sucede en la naturaleza: ¡si sembré trigo, no voy a cosechar maíz! Esto también es cierto en el plano espiritual. El que cree en Jesucristo recibe la vida eterna y el Espíritu Santo, pero también sigue teniendo hasta la muerte su naturaleza, la carne, que se opone a Dios. Es como un manzano que fue injertado: todo lo que crece a partir del injerto lleva buen fruto, pero los retoños

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¡No erréis! (1)

En sus epístolas el apóstol Pablo emplea varias veces la expresión “No erréis”, con el sentido de “no os engañéis”. Estas advertencias van dirigidas a los creyentes. La primera se halla en el versículo de hoy. No es mezclándonos y asociándonos a personas incrédulas como las llevaremos a la fe. Al contrario, más bien somos nosotros los que seremos arrastrados a deshonrar al Señor. El apóstol Pedro vivió esta amarga experiencia. Estaba seguro de que nunca negaría a su maestro, que sería capaz de

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A la salida de la escuela

Mientras espero a mis hijos a la salida de la escuela, observo la manera en que los niños van hacia sus padres. Una niña rubia de seis o siete años corre todos los días llena de alegría hacia su madre. Pero una tarde ésta no fue a esperarla. ¿Habrían olvidado a la pequeña? La niña salió de la escuela, pero incluso sin buscar con la mirada a su madre, fue corriendo hacia un hombre que parecía muy serio, a quien yo nunca había visto. Tomó la mano del desconocido y se fue hablando tranquila y aleg

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La pregunta de Teresa

Teresa acababa de conocer el Evangelio. Deseaba aprender muchas cosas, pero había una pregunta que la perturbaba: ¿Cómo pudo Cristo expiar mis pecados en la cruz cuando yo todavía no los había comedido? Supongamos que el patio de una escuela ubicada en la montaña esté situado al borde de un precipicio. Como los niños perderían el balón porque se les saldría por encima de la reja, el maestro les prohíbe jugar en ese lado del patio. Además exige que el niño que pierda un balón compre uno nuevo. P

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Hacerse el sordo

La bicicleta de mi hijo estaba en el jardín bajo la lluvia. Llamé al adolescente de 15 años y le pedí que fuera a ponerla en su lugar… pero se hizo el sordo. En la noche, al regresar a casa, comprobé que la bicicleta seguía en el jardín. En el trabajo tenía una cita con uno de mis colaboradores para recordarle que debía darse prisa con un expediente. Parecía estar de acuerdo conmigo, pero al día siguiente constaté que no había hecho su trabajo. ¿Son incorrectas estas dos actitudes? Por supuest

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Cristianos, ¿cómo enseñar a nuestros hijos?

Todos los especialistas de la infancia están de acuerdo en decir que los primeros años de la vida son determinantes en la educación. ¿Qué pueden, pues, transmitir los padres creyentes para ayudar a sus hijos a comprometerse con una vida de fe? Debemos enseñar la verdad cristiana a nuestros hijos de forma regular y adaptada a lo que pueden comprender en función de su edad, es decir, orar con ellos y enseñarles a orar, leer con ellos la Biblia y explicársela (Deuteronomio 6:6-7). De este modo la e

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La Biblia en un horno

Durante varios siglos la Inquisición hizo una guerra sin piedad, en varios países (de Europa y otros continentes), contra aquellos a quienes ella llamaba herejes. ¿Qué les reprochaba? Que leyesen la Biblia, que recibiesen por la fe el mensaje de Dios y que pusiesen en práctica las enseñanzas de las Santas Escrituras. Una mujer de Bohemia (República Checa), cuyo mayor tesoro era el santo Libro, estaba a punto de meter el pan en el horno cuando supo que los agentes de la Inquisición estaban recor

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