Devocional del 16-07-2017

BUENOS DÍAS, ¿CÓMO ESTÁ?

He aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia... estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre... Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. Filipenses 4:11-13

Cuando hacemos esta pregunta trivial, recibimos respuestas muy variadas:

–¡Muy bien, con este hermoso tiempo!

–¡Estupendamente, estoy de vacaciones!

–¡Fenomenal, acabo de aprobar el examen!

–¿Cómo quiere que esté, con este día tan lluvioso?

–El lunes por la mañana siempre estoy desanimado, pero estaré mejor el viernes.

–¡Me siento mal, tengo una migraña!

Estas respuestas demuestran que nuestro estado de ánimo depende de las circunstancias. Todo el mundo está de mejor humor cuando el sol brilla. La mayoría de nosotros espera con impaciencia el fin de semana para poder descansar. ¿No es posible, pues, ser feliz incluso un lluvioso lunes en la mañana, o un día cualquiera, sin un acontecimiento particular que nos alegre?

Escuchemos a un hombre feliz, a Pablo, quien escribió desde una cárcel romana: “He aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación” (Filipenses 4:11). ¿Cuál era el secreto que permitía al apóstol expresarse así? Se resume en una frase: “Para mí el vivir es Cristo” (Filipenses 1:21).

Cristianos, tenemos una razón para vivir felices, un Salvador que puede iluminar nuestros días más ordinarios. Nos amó hasta dar su vida por nosotros. Nada ni nadie puede separarnos de su amor (Romanos 8:35). Pronto estaremos con él para siempre (Juan 14:3). Pidámosle que nos enseñe esta gran lección conocida por Pablo: “He aprendido a contentarme”.

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