Devocional del 07-01-2018

ATRAVESAR LA TEMPESTAD

(Dios) cambia la tempestad en sosiego, y se apaciguan sus ondas. Luego se alegran, porque se apaciguaron; y así los guía al puerto que deseaban. Salmo 107:29-30

¡Tened ánimo; yo soy, no temáis! Marcos 6:50

 “Yo soy”, dijo Jesús a sus discípulos aterrorizados por un mar embravecido (Marcos 6:45-53). Luego dirigió la pequeña barca azotada por las olas y la condujo con seguridad “al puerto que deseaban”. El Señor todopoderoso que caminó sobre las olas sigue siendo el mismo para los que depositan su confianza en él. Muchas veces se habla de azar, de mala suerte, de imprevisto, pero el creyente sabe que el Señor gobierna las circunstancias de su vida, sean agradables o difíciles. Las dificultades pueden parecer insuperables, pero el Señor está por encima de todo.

Amigo cristiano, escuche su voz en medio de la tormenta: No temas, “yo soy”. Aquel que permite al mar levantarse enfurecido, también puede calmarlo, ordenándole: “¡Calla, enmudece!” (Marcos 4:39).

El Señor le dice: «Conozco cada una de tus pruebas; ninguna de ellas está ahí para hacerte naufragar, sino para acercarte más al cielo. ¿Tienes una enfermedad grave? ¿La soledad o el duelo te hacen llorar? Yo soy tu consolador, vine al mundo y pasé por todos los sufrimientos humanos. Permanece cerca de mí, en oración, pues siempre te escucho».

¡Miremos hacia arriba y recobremos el ánimo! Demos gracias al Señor por sus fieles cuidados, mientras esperamos estar un día junto a él en el cielo. Entonces comprenderemos el verdadero sentido de nuestras pruebas y alabaremos la bondad de Aquel que, en la tierra, nos acompañó mientras pasábamos por ellas.

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