Devocionales

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Día 01

PERDONADO PORQUE DIOS ES JUSTO

Habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas. Hebreos 1:3

(Jesús) Herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Isaías 53:5

¿Por qué Dios perdona a los creyentes? Alguien responderá: porque nos ama y tiene compasión de nosotros. Es cierto, pero hay otra razón fundamental: Dios nos perdona porque es justo.

Quizás usted piense que Dios debería condenarlo, debido a Su santidad, pero que lo perdona porque se compadece de usted. Sin embargo, esto no es lo que la Biblia dice. De hecho, Dios nos perdona porque es Dios. No “volveré para destruir... porque Dios soy, y no hombre” (Oseas 11:9). En Dios la justicia y el amor nunca se oponen.

Para que Dios pudiera perdonar con justicia, Cristo mismo hizo “la purificación de nuestros pecados”. Para que Dios pudiera recibirnos, e incluso adoptarnos como sus hijos, para poder bendecirnos, primero debía ocuparse de nuestros pecados.

Nadie podía hacer nada para purificar sus propias faltas, pues el mal cometido, que es irreparable, constituye una ofensa a Dios. La purificación de nuestros pecados debía ser, pues, una obra divina. Esta obra fue hecha una vez por todas, cuando Jesús llevó en la cruz el castigo debido al pecado, el castigo por cada uno de nuestros pecados. Victorioso, Jesús resucitó y ahora está sentado a la diestra de Dios, su obra fue terminada en la cruz. El perdón de Dios puede ser proclamado y recibido por la fe. Por lo tanto puedo pedir su perdón y recibir el don de su gracia perfecta.

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Día 02

UN TESTIMONIO PROCEDENTE DE CAMBOYA

No me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree. Romanos 1:16

Al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Ten ánimo, hijo; tus pecados te son perdonados. Mateo 9:2

Bao, alistado por los jemeres rojos a la edad de 17 años, estaba completamente traumatizado por la guerra. Vio cómo mataban a sus mejores amigos. Un día su unidad capturó a un soldado enemigo a quien se le preguntó si tenía una última voluntad. El prisionero no pidió un cigarrillo, como era costumbre, sino que le leyesen un pasaje del libro que tenía en su bolsillo. Bao empezó a leer en voz alta: “Jesús dijo...”. Pero repentinamente fue interrumpido por un fuerte ruido, y no pudo seguir leyendo. Un helicóptero de combate los atacó y, en medio de la confusión, el prisionero escapó.

Al día siguiente Bao preguntó al jefe de su unidad: «¿Qué fue lo que Jesús dijo?». Este último lo miró asombrado. Bao continuó: «Mire, sin duda es algo importante para que ese tipo quisiese escucharlo antes de morir». Su jefe se enfureció y le dijo que iba a contárselo al comisario político. Bao sabía que tendría serios problemas, pero ese día su tropa fue atacada y Bao fue el único sobreviviente.

Permaneció cuatro años más en la milicia. Cada día se preguntaba qué había dicho Jesús. Al final encontró una Biblia. Bao dio el siguiente testimonio: «Por fin descubrí qué había dicho Jesús, y decidí que yo también quería morir oyendo esas palabras». Y continuó diciendo: «Dios quería salvarme; me liberó para que yo pudiese escuchar lo que Jesús dijo».

Por cierto, el mensaje de Jesús es vivo y se dirige a cada uno de nosotros.

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Día 03

EL PODER DE LA PALABRA DE DIOS

(Jesús dijo:) Las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida. Juan 6:63

La palabra de Dios es viva y eficaz. Hebreos 4:12

En los años 1930, un vendedor había logrado vender una Biblia en un pueblo aislado de Polonia. Cuando tres años más tarde volvió a ese pueblo, sintió un gran gozo: doscientas personas habían sido llevadas a la fe en Cristo, ¡gracias a la lectura de la única Biblia que poseían!

Como aquellos cristianos solo tenían a disposición un ejemplar de la Biblia, habían decidido dividir cuidadosamente el libro en varias partes para que circulasen entre los habitantes, y así beneficiarse todos de la lectura.

El vendedor organizó un encuentro con aquellos creyentes y les preguntó si podían decir de memoria algunos versículos de la Biblia. Uno de los oyentes le preguntó: «¿Comprendimos bien? ¿Se refiere a versículos o capítulos?».

Muy sorprendido, el vendedor descubrió que estos creyentes habían aprendido de memoria no solo versículos aislados, sino varios capítulos e incluso libros enteros de la Biblia. Algunos podían repetir de memoria un evangelio entero, otros una parte del libro de los Salmos o de Génesis. En total, aquellos doscientos creyentes podían recitar prácticamente toda la Biblia. Gracias a Dios, porque las partes de la Biblia, que eran leídas diariamente e iban de casa en casa, estaban tan gastadas que casi no eran legibles.

¡Memoricemos, nosotros también, la Palabra de Dios! ¡Démosla a conocer, pues el Señor mismo prepara los corazones para que sea recibida!

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Día 04

EL LIBRO QUE LE DABA MIEDO

Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca... Gracia y paz a vosotros... de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre. Apocalipsis 1:3-5

Un creyente fue a visitar a una persona enferma y le propuso leer un pasaje de la Biblia. El enfermo respondió: «De acuerdo, pero que no sea en el Apocalipsis; es un libro que me da miedo».

La persona que no está en paz con Dios tiene razón para tener miedo. El Apocalipsis es un libro de juicios, terribles juicios que caerán sobre los hombres que viven sin Dios. Futuro aterrador, que nos invita a reconciliarnos con Dios antes de que dé rienda suelta a su ira. Esa ira que vendrá después de su actual paciencia, la cual el hombre a veces interpreta como indiferencia con respecto a la injusticia y al sufrimiento.

¡La hora está avanzada en el reloj del tiempo! En la época difícil en la que vivimos, Satanás seduce a los hombres y los arrastra a la perdición. Pero Dios, que conoce el futuro, recuerda sin cesar mediante su Palabra que hoy es el día de salvación.

¿Ese libro le da miedo y por eso no lo lee? Su actitud no soluciona nada. ¡El hecho de ignorar las advertencias nunca ha hecho desaparecer los peligros! Sí, Dios juzgará al mundo, pero primero lo amó. Hoy le ofrece su gracia. ¡Abra ese libro, abra los ojos! Escuche el último llamado de Jesús, al principio del libro: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo” (Apocalipsis 3:20).

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Día 05

VIVIR FELIZ

Cantad con gozo a Dios, fortaleza nuestra. Salmo 81:1

El que hace misericordia, con alegría. Romanos 12:8

Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos! Filipenses 4:4

Recuerdo haber oído decir a un creyente mayor: «Un cristiano triste es un triste cristiano». Quería decir que la tristeza no es el estado normal de un hijo de Dios y puede ser un mal testimonio para los que lo rodean.

Como cristiano tengo razones fundamentales para ser feliz: sé que mis pecados fueron borrados para siempre, que Dios me adoptó como hijo suyo y que mi futuro eterno está asegurado en la gloria del cielo. Esto debería producir ciertos efectos en mi vida. ¡La gente debería oírme cantar de gozo y verme servir gozoso a mi Dios y a mi prójimo!

El apóstol Pablo es un ejemplo a seguir. Su vida, lejos de ser fácil, estuvo llena de pruebas y motivos de preocupaciones sin comparación con mi propia vida (lea 2 Corintios 11:23-28). Pero su gozo interior no fue alterado, y era sincero cuando decía que estaba entristecido pero siempre gozoso (2 Corintios 6:10).

Si mi gozo fluctúa según las circunstancias por las que paso, quizá sea porque no pienso lo suficiente en el amor de Jesús por mí. Ayer dejó el cielo para venir a salvarme y dio su vida para borrar mis pecados. Hoy se ocupa de mí al igual que un pastor cuida de sus ovejas, y me prepara un lugar en la casa de su Padre. Mañana él mismo vendrá a buscarme para llevarme con él. ¿Qué más necesito para vivir feliz?

“No os entristezcáis, porque el gozo del Señor es vuestra fuerza” (Nehemías 8:10).

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Día 06

EL LENGUAJE DE LAS GOLONDRINAS

Bienaventurado el que guarda las palabras de la profecía de este libro... He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra... Ciertamente vengo en breve. Amén; sí, ven, Señor Jesús. Apocalipsis 22:7, 12, 20

Una mañana del mes de octubre, cuando salían los primeros rayos del sol, cientos de golondrinas se reunieron para su larga migración al sur. Iban y venían piando enérgicamente. ¡Era un día de fiesta para ellas! ¿Quién había dado la señal de salida? ¿Y de qué llamado misterioso se trataba, pues solo ellas lo habían oído? Los demás pájaros continuaban sus idas y venidas habituales, pero las golondrinas habían oído la invitación al viaje hacia otros cielos.

Un día, quizá muy cercano, sonará otro llamado. Es el de Jesucristo, quien vendrá a buscar a todos los que hayan creído en él. Solo estos conocen su voz, depositaron su confianza en él. Jesús también los conoce. Incluso puede llamar a cada uno por su nombre. Los creyentes que hayan muerto también oirán su llamado y resucitarán. En un instante, en un abrir y cerrar de ojos, todos se reunirán alrededor de él en las nubes para ser recibidos en la presencia de Dios. El mundo constatará su ausencia. Podrá razonar, averiguar las causas y perderse en hipótesis. ¡Pero ya no podrá creer! ¡El tiempo de la gracia habrá pasado!

La primera venida de Jesús a la tierra fue anunciada con gran antelación por los profetas. Muchos fieles la esperaron y no la vieron, pero un día en la ciudad de Belén se pudo ver a un niño, Jesús, acostado en un pesebre.

De la misma manera, su segunda venida está claramente anunciada en la Biblia. Llegará el día en que se cumplirá igual que la primera. Jesús nos dice: “Ciertamente vengo en breve”.

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Día 07

EL ACCESO A LA VERDAD

Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad. 1 Timoteo 2:3-4

La gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. Juan 1:17

(Jesús dijo a su Padre:) Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad. Juan 17:17

En junio de 2011, el tema del examen de filosofía de las pruebas de acceso a una universidad era: «El arte, ¿es un medio para acceder a la verdad?». Para responder esta pregunta, habría que empezar examinando la que en otro tiempo hizo Pilato, el gobernador romano encargado del proceso contra Jesús: “¿Qué es la verdad?” (Juan 18:38). Con dos mil años de intervalo entre la una y la otra, esas dos preguntas siguen sin respuesta para muchos. La conclusión dada por un alumno en su examen no da una respuesta más concreta: «Al final, lo que nos revela el arte, ¿no es que no hay una única verdad y lo que decimos ser verdad quizá no lo sea?».

Sin embargo Dios, a quien la Biblia designa como “el verdadero Dios, y la vida eterna” (1 Juan 5:20), puso la verdad a nuestro alcance. Jesucristo vino a la tierra para decirnos: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida” (Juan 14:6). Era la revelación exacta de Dios Padre. También nos dijo la verdad con respecto a nuestro estado moral. “No he venido a llamar a justos, sino a pecadores” (Mateo 9:13).

Pero Jesús también dijo: “El Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados” (Mateo 9:6). ¡Pecamos todos los días! ¡Todos necesitamos ser salvos del juicio y de la muerte! Acceder a la verdad es primeramente estar de acuerdo con Dios para así recibir su perdón y su gracia. Entonces nos permite descubrir la realidad eterna de sus planes de amor para los hombres, consignados en la Biblia.

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Día 08

EL ESPÍRITU CRÍTICO

Recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así. Hechos 17:11

Derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo. 2 Corintios 10:5

En las instituciones de enseñanza profesional se busca desarrollar cada vez más el espíritu crítico de los estudiantes. Comprendemos el interés de esta práctica, dada la multiplicidad de canales de información, más o menos fiables. Es preciso ejercitarse para tener un juicio personal y poner orden en todo lo que oímos, lo que vemos o lo que leemos.

Pero los cristianos deben ser conscientes de los límites del campo de aplicación de este espíritu crítico. La inteligencia nos permite discernir algo del poder de Dios en la creación en la que vivimos (Romanos 1:20).

 Pero solo mediante el Espíritu de Dios podemos acceder a Su naturaleza, a Su santidad, a su amor, e incluso a lo que él hace por nosotros. El apóstol Pablo lo resume diciendo: “¿Quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios” (1 Corintios 2:11). Y también nos dice: “Ya que... el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes” (1 Corintios 1:21).

En el ámbito espiritual, la mejor manera de apreciar la rectitud de un pensamiento no consiste solo en aplicar nuestro espíritu crítico, sino sobre todo en someterlo a la luz de la Biblia, con la ayuda del Espíritu Santo.

¡Desconfiemos del hecho de usar solo la razón, pues muy a menudo Satanás la emplea para desviarnos!

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Día 09

¡ATRAPADO!

Los caminos del hombre están ante los ojos del Señor... Prenderán al impío... y retenido será con las cuerdas de su pecado. Proverbios 5:21-22

Él te librará del lazo del cazador. Salmo 91:3

Capturar a un mono en la selva tropical parece ser un ejercicio relativamente fácil. El cazador vacía un coco y hace tres agujeros en la cáscara: dos para pasar una cuerda y otro suficientemente grande para que un mono pueda meter su mano. Luego basta con meter una fruta en el coco, fijar el coco a un árbol... y esperar. Rápidamente un mono curioso introduce la mano en el coco y toma lo que encuentra en él. ¡Pero después no puede retirar su mano aferrada al botín! Y en vez de soltar lo que tomó para poder salvarse, el mono se agota luchando, sin ningún resultado. ¡Está atrapado, a merced del cazador! Se acabó la libertad, los grandes espacios del bosque... Si este mono no fue capturado para ser comido, ¡es probable que se quede para siempre tras las rejas de una jaula en un parque zoológico!

Nosotros también corremos el riesgo de dejarnos atrapar fácilmente por la curiosidad. «Solo una vez para ver», decimos antes de dar el primer paso que puede llevarnos a una adicción devastadora: juegos de dinero, alcohol, droga, pornografía, prácticas ocultas...

Querido lector, si está atrapado en una de estas trampas, no se agote tratando de encontrar una solución por sí mismo: ¡clame a Dios, el Dios de salvación! Él responde a toda alma sincera que está dispuesta a entregarle su vida. Le ayudará a renunciar a lo que lo esclaviza. Lo liberará y le revelará la felicidad de vivir con él.

“Fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir... no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo” (1 Pedro 1:18-19).

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Día 10

EL CULPABLE ES NUESTRO CORAZÓN

Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Ezequiel 36:26

Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. 1 Juan 4:7

Un periodista describía un asesinato horrible y concluyó así su artículo: «¿Hasta dónde tendrá que llegar la decadencia en lo inhumano para que al fin tomemos conciencia que es tiempo de ser lúcido sobre la realidad de nuestra sociedad, sobre la realidad de nuestra ceguera?».

Y si reconocemos esta decadencia, ¿cuál es su origen y en qué nos concierne? Nuestro corazón es el culpable; Jesucristo dice: “Del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias” (Mateo 15:19). Es cierto que hay mucha buena voluntad y esfuerzos dignos de alabanza para tratar de frenar el desarrollo del mal y sus consecuencias. Nos alegra ver que estas actitudes existen, pero no pensemos que hay posibilidad alguna para mejorar el estado natural del corazón humano.

La Palabra de Dios declara: “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso” (Jeremías 17:9). No es agradable oír esta constatación, pero cada uno de nosotros debe admitirla para su propio corazón.

¿Entonces no hay solución? ¡Sí! Dios, el Dios de amor, no deja a los hombres sin remedio. No nos propone esperar una mejoría de la humanidad en general, pero ofrece a cada uno un corazón nuevo. En su Palabra nos muestra que él hizo lo necesario para ello, al enviar a su Hijo Jesucristo para liberarnos. Al que cree en él como su Salvador, le ofrece una nueva vida y lo hace capaz de amar. ¡Pero es necesario aceptar su oferta con un corazón sincero!

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Día 11

UNA VIDA DE ESPERANZA

Nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. 1 Timoteo 6:7

Permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído. Colosenses 1:23

Como un viajero, el hombre va caminando, guiado por sus ambiciones o sus deseos, pero empujado, inexorablemente, por las agujas del tiempo. Espera un futuro cada vez mejor y lucha por alcanzar sus objetivos de felicidad. Los jóvenes se impacientan por ser grandes para «hacer su vida», los adultos esperan la jubilación, y las personas mayores hojean con nostalgia su agenda... Al hacer el balance, ¡cuántas promesas olvidadas, amistades rotas, sonrisas borradas...! ¡Cuántas desilusiones y tiempo perdido!

¿Solo queda la certeza de un final sin retorno? ¡No! ¿Entonces hay una esperanza? ¡Sí, hay una buena noticia! Jesús vino para darnos vida abundante y eterna, para darnos una esperanza segura y firme. Por medio de él los creyentes son reconciliados con Dios, quien se da a conocer como su Padre, y les asegura un lugar en su propia “casa”. Sí, Jesús compró allí un lugar para nosotros a un precio muy alto, al costo de su propia vida; por eso puede afirmar categóricamente: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo” (Juan 14:27). Pero es necesario aceptar ese regalo que él nos hace, regalo gratuito y definitivo. Aceptar que fue por nosotros, por mí personalmente, que Jesús murió y resucitó.

¡Acéptelo ahora y vivirá con una nueva esperanza!

“La esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado” (Romanos 5:5).

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Día 12

LAS SOLUCIONES DE LA FE

Cuando anochecía, se acercaron a él sus discípulos, diciendo: El lugar es desierto, y la hora ya pasada; despide a la multitud, para que vayan por las aldeas y compren de comer. Jesús les dijo: No tienen necesidad de irse; dadles vosotros de comer. Y ellos dijeron: No tenemos aquí sino cinco panes y dos peces. Él les dijo: Traédmelos acá. Mateo 14:15-18

Jesús llevó a sus discípulos a un lugar aparte para que descansasen (Mateo 14:13-21), pero la gente los siguió. Cuando Jesús vio a la multitud desamparada, como ovejas que no tienen pastor, les enseñó pacientemente. Los discípulos, cansados de la jornada y viendo que el lugar estaba desierto, sacaron una conclusión muy razonable para ellos: “Despide a la multitud, para que... compren de comer”. ¡Lógica aparentemente irrefutable! Sin embargo la respuesta de Jesús los turbó: “No tienen necesidad de irse”. Él sabía de antemano cómo iba a colmar las necesidades de todos.

A menudo somos como los discípulos. Cuando tenemos que tomar una decisión, lo hacemos en función de lo que nos parece más lógico, lo más razonable. Angustiados por la precariedad de nuestros recursos, hacemos planes olvidándonos quizá de contar con la ayuda y la sabiduría de nuestro Dios. Pero aquí Jesús nos recuerda que las cosas no tienen por qué suceder como lo imaginamos, y que él tiene las llaves que la sabiduría humana no posee.

Las soluciones que nos propone siempre comprometen nuestra fe: “Dadles vosotros de comer”. Las dudas aparecen y nos encontramos con obstáculos insuperables. “No tenemos aquí sino cinco panes y dos peces”. Jesús simplemente nos pide llevarle nuestra modesta contribución (“Traédmelos acá”), para así multiplicarla y asombrarnos por su intervención.

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Día 13

TRES TESTIMONIOS QUE CONCUERDAN

Y estando él sentado en el tribunal, su mujer le mandó decir: No tengas nada que ver con ese justo. Mateo 27:19

Este (Jesús) ningún mal hizo. Lucas 23:41

Cuando el centurión vio lo que había acontecido, dio gloria a Dios, diciendo: Verdaderamente este hombre era justo. Lucas 23:47

En el momento de la muerte del Señor Jesús, tres personas de entornos muy diferentes afirmaron que Jesús era justo.

–La mujer de Pilato pidió a su marido que no tuviese nada que ver con “ese justo”. ¿Por qué Pilato no quiso escuchar? Él no había hallado ningún crimen en Jesús, pero ante la insistencia de los jefes religiosos, cedió y entregó a Jesús para ser crucificado.

–Había dos malhechores crucificados con Jesús. Al principio los dos se burlaban de él, luego uno de ellos cambió de actitud después de haber oído a Jesús decir: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lucas 23:34). Su conciencia se despertó y él creyó que Jesús era el Mesías. Entonces declaró que Jesús no había hecho nada malo.

–El centurión (capitán) romano había sido testigo de otras crucifixiones, pero nunca había asistido a una muerte como la de Jesús, quien entregó conscientemente su espíritu a Dios. Entonces este oficial declaró lo que otros también sabían que era cierto: “Verdaderamente este hombre era justo”.

Jesús, el justo, fue condenado por los tribunales de los hombres. Pero “Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios” (1 Pedro 3:18). Permaneció en la cruz por amor, y allí sufrió como injusto, porque cargó con nuestros pecados. Murió por nosotros, para que nosotros fuésemos perfectamente justos mediante la fe en él.

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Día 14

HOY O MAÑANA VEREMOS A JESÚS

Cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas; yo soy el primero y el último; y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades (estancia de los muertos). Apocalipsis 1:17-18

Toda persona que ha escuchado el Evangelio debe responder al mensaje de Jesucristo. No responder equivale a decir no. Un día cada uno de nosotros tendrá que encontrarse con Jesús. ¡Nadie escapará a este encuentro! La esperanza del cristiano es ver a su Salvador cara a cara para estar siempre con él. Los que no creen también verán a Jesús, pero como su juez.

Hoy muchas personas no se interesan en Dios y hacen como si no existiese. Pero un día “toda rodilla” se doblará en el nombre de Jesús, y “toda lengua” confesará que “Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre” (Filipenses 2:10-11). El plan de Dios se ejecutará. “El consejo del Señor permanecerá para siempre; los pensamientos de su corazón por todas las generaciones” (Salmo 33:11).

En el día del juicio todos, sin excepción, tendrán que rendir cuentas de su vida a Jesús. Los que lo hayan rechazado como Salvador serán privados eternamente de toda relación con Dios y sufrirán por ello (Mateo 25:46). Este solemne hecho se aplica a todos y confiere al evangelio una importancia capital. “Toda rodilla” y “toda lengua”, dice la Escritura. “He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá” (Apocalipsis 1:7).

Un día, los que no hayan creído serán condenados justamente, y su castigo será una destrucción eterna (2 Tesalonicenses 1:9).

Pero ahora Jesucristo perdona y salva a todos los que aceptan gratuitamente su gracia. ¡Vaya a él hoy mismo!

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Día 15

ORAR EN EL NOMBRE DE JESÚS

(Jesús dijo:) Todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Juan 14:13

Esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho. 1 Juan 5:14-15

El Señor enseñó a sus discípulos a orar al Padre en su “nombre”. ¿Qué significa esto? Por supuesto, no significa decir: «en el nombre de Jesús», como una fórmula de cortesía escrita al final de una carta. Tampoco es una fórmula mágica que obligaría a Dios a respondernos. Lo que cuenta no son las palabras, sino el pensamiento y la fe con las cuales las pronunciamos. Pedir en el nombre del Señor significa hacer peticiones siendo conscientes de que él mismo podría formularlas, que son según su voluntad.

Su “nombre” designa su persona, lo que él es verdaderamente. Por ello, orar en el nombre de Cristo significa orar deseando estar de acuerdo con él. Una oración no tendría que acabar con las palabras «en el nombre de Jesús» o algo equivalente, si no es expresada con el deseo, del que ora, de ser sometido al Señor.

Debemos orar “para que el Padre sea glorificado en el Hijo”. ¡La gloria de Dios!, poderoso motivo para guiar nuestras peticiones. Así se evitarán ciertas oraciones egoístas o superficiales. No hay límite para los temas de oración, pero tratemos de expresarlos bajo la mirada del Señor, con toda sinceridad. ¡Así es como la oración expresa nuestra confianza, nos renueva, nos tranquiliza!

“Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia” (Efesios 6:18).

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Día 16

SI TE PORTAS BIEN...

No hay diferencia, por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús. Romanos 3:22-24

Por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios. Efesios 2:8

Adriana visita a la familia de María todos los sábados. El otro día, al despedirse, prometió a la niña: «Te traeré un regalo el próximo sábado... ¡si te portas bien!». Como María quería recibir su regalo, rápidamente tomó buenas resoluciones.

Sin embargo, ese sábado María no fue a la puerta a recibir a Adriana, como solía hacerlo. A pesar de sus esfuerzos, había sido desobediente. Sabía que no merecía su regalo.

Aquel día, al despedirse, Adriana miró a la niña a los ojos y le prometió: «María, el sábado te traeré un regalo». La niña abrió sus ojos sorprendida. «¿Si te portas bien...?». No, esta vez Adriana le prometió un regalo sin condiciones. El sábado siguiente, feliz y confiada, María esperó a Adriana en la puerta. Esta no le preguntó nada y rápidamente le entregó el regalo que le había prometido.

Luego le explicó: «Ves, María, así es como Dios actúa con nosotros. En otro tiempo había que obedecer ciertas prescripciones para obtener la salvación, pero nadie pudo cumplirlas. ¡Es más fuerte que nosotros; desobedecemos a Dios y tenemos que renunciar a ganar la salvación mediante nuestros esfuerzos!

Ahora Dios dejó de lado para siempre el principio de «si te portas bien». Castigó a su Hijo Jesucristo por nuestros pecados, los cuales llevó sobre él. Hoy ofrece la salvación a todos los que creen en Jesús, y esto no depende de nuestra conducta».

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Día 17

JOSÉ Y SUS HERMANOS

Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien.

Génesis 50:20

Sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien. Romanos 8:28

La Biblia cuenta la vida de José, un joven que vivió 1.700 años antes de Jesucristo. Sus hermanos lo odiaban y eran duros con él. Un día su padre lo envió a ver cómo estaban sus hermanos, los cuales cuidaban su rebaño lejos de allí. Cuando ellos lo vieron llegar, quisieron matarlo. Al final lo vendieron como esclavo a unos mercaderes que se dirigían a Egipto.

Los años pasaron, José se ganó la confianza del Faraón y llegó a ser «primer ministro». Fue entonces cuando sus hermanos se encontraron ante él: llegaron a comprar alimentos, porque el hambre azotaba su país. Pese a su conducta en el pasado, José no había dejado de amarlos. Primero los puso a prueba para que tomasen conciencia de sus faltas pasadas y de su maldad, luego cuidó de ellos haciendo que viviesen en la mejor parte del país. El primer versículo citado es la conclusión de toda esta historia.

Este pasaje ilustra la vida de Jesucristo, quien descendió del cielo para venir hasta nosotros. ¡Él también fue odiado! Durante su vida, la gente quiso hacerle daño, y al final fue crucificado entre dos malhechores. Pero todo el odio que recibió no cambió en nada su amor por el hombre. El mal que el hombre le hizo, Dios lo cambió en bien para nosotros. Al dar su vida, Jesús llevó sobre sí mismo el juicio que nosotros merecíamos debido a nuestros pecados. Su muerte se convirtió en el medio para salvarnos eternamente. Pero es necesario que cada uno reconozca sus pecados y los confiese a Dios. Su amor está esperando esto para darnos la vida eterna y un lugar junto a él en el paraíso.

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Día 18

ME CONVERTÍ DEL BUDISMO (1)

Mira, oh Señor, estoy atribulada... Mi corazón se trastorna dentro de mí, porque me rebelé en gran manera. Lamentaciones 1:20

Te acercaste el día que te invoqué; dijiste: No temas. Lamentaciones 3:57

«Si practicaba esta religión era por obediencia y no por convicción. En agosto de 1994, mi madre y yo participamos en una ceremonia religiosa budista en París (Francia). La gente parecía estar contenta de orar junta, en cambio yo me aburría. Cuando llegó el momento de echar los pétalos de flores para Buda, pregunté a mi madre: «¿Por qué tengo que hacer esto si yo no creo?». Ella me hizo una señal para que me callara. Y a partir de ese momento me alejé totalmente del budismo.

Al acercarme a los dieciséis años, todo lo que veía... y todo lo que vivía era desobediencia, malos pensamientos, rebeldía, mentira, libertinaje... Cuanto más avanzaba en este camino, más sufría. Un día, al regresar de la escuela, me encerré en mi habitación y con la mirada hacia el cielo clamé: «Dios, si existes, ¡ayúdame a salir de este infierno! Por favor, ayúdame, ¡tú eres mi última solución!».

En junio de 1996 conocí a un cristiano que me invitó a un encuentro con un grupo de jóvenes que se reunían para leer la Biblia. Fui, y allí escuché un cántico que me marcó profundamente. Decía que Dios sabe lo que me parece pesado, lo que me duele y me turba cada día; conoce mis penas, mi temor al mañana, sí ¡Dios conoce todas mis necesidades!

Lloré. Era como si Dios me hablase en lo más profundo de mi corazón y me invitase a ir a él».

Saroj (mañana continuará)

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Día 19

ME CONVERTÍ DEL BUDISMO (2)

Vino, pues, palabra del Señor a mí, diciendo: Antes que te formase en el vientre te conocí. Jeremías 1:4-5

De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. 2 Corintios 5:17

«Desde aquel día fui a las reuniones de lecturas bíblicas para descubrir a ese Dios que parecía conocerme tan bien, ese Dios que da el primer paso hacia el que sufre, mientras que en el budismo es la gente la que debe ir a Buda. Comprendí que Jesús había muerto por mí en la cruz, para salvarme de mis pecados.

El 3 de julio de 1996 le entregué mi corazón. Veía que comenzaba una nueva vida llena de gozo, en la luz... Ya no estaba en el fondo del pozo, sino libre por la fe en Jesucristo, mi Salvador.

Mi conversión condujo a otras personas de mi familia a ir a Jesús; por este hecho fui consciente de que la gracia de Dios siempre nos había acompañado.

Después de mi conversión atravesé períodos difíciles, incluso desánimos. Poco a poco aprendo a confiar sencillamente en Dios, tal como soy, para recibir sus consejos y su ayuda. “Todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe” (1 Juan 5:4). Doy gracias al Señor por haberme conducido hasta aquí. El futuro está en sus manos. ¿De qué debo temer, si fue el Señor quien me condujo hacia él?

Como una amiga me dijo un día, fui escogida y adoptada dos veces. Primero mi madre adoptiva me amó y me cuidó desde mi primera semana de vida en esta tierra, luego Dios, mi Padre, quien me amaba, me buscó y me halló».

Saroj

“Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos” (Salmo 32:8).

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