Devocionales

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Día 01

UNA FIRMA MAJESTUOSA

Las cosas invisibles de él (Dios), su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas. Romanos 1:20

¡Cuánta es su bondad, y cuánta su hermosura! Zacarías 9:17

Un compañero acababa de rechazar el calendario bíblico que le había ofrecido.

–No soy creyente, me dijo.

–Sí, la fe parece inconsistente para la razón humana, pero ¿usted nunca tiene dudas? Después de todo, ¿la existencia de Dios es tan inconcebible?

–Debo reconocer que la majestad y la belleza de los paisajes nevados de la montaña me fascinan, y siempre me surge esta pregunta: ¿y si Dios existiese?

A menudo he pensado en esta conversación. La maravillosa naturaleza es la obra majestuosa de un gran artista. Su firma está en la flor más sencilla. La organización del universo, la complejidad de los seres vivos dan testimonio de una sabiduría infinita. La tierra es un pequeño planeta perdido en una galaxia que contiene centenas de miles de millones de estrellas, ubicadas entre otras tantas galaxias. Todo esto cuenta la gloria de Dios (Salmo 19:1).

Dios no solo es grande por su poder, sino que su amor también es insondable. La persona que empieza a creer en este amor muy pronto percibe que le queda mucho por descubrir.

Quizás, al igual que mi compañero, usted dice que no es creyente, pero tiene algunas dudas... Dios está muy cerca de usted. Ore, diríjase a él con un corazón sincero, y él se manifestará a usted.

Este encuentro fundamental es el que nuestro equipo de redacción desea a cada uno de nuestros lectores, al comienzo del año 2018.

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Día 02

DIOS HABLA AL HOMBRE

Escuchad, habitantes todos del mundo, así los plebeyos como los nobles, el rico y el pobre juntamente. Salmo 49:1-2

Yo (Jesús) soy la luz del mundo. Juan 8:12

En este universo extraordinario, Dios quiso hacer algo único. Creó al hombre a su imagen para que pudiese comprenderlo, hablarle y amarle. Tenía para él proyectos eternos; le amó por encima de todo.

Pero para permitirle aceptar o no esta relación, le dio la libertad. Y el hombre no siempre la empleó bien, pues incluso rechazó a Dios para vivir a su manera. Durante mucho tiempo Dios le estuvo llamando, pero no quiso escucharlo. Le envió sus siervos, pero los menospreció, los insultó y los echó fuera. Le dejó una carta, un gran libro, pero la gente miró para otro lado; lo abandonó.

Entonces el mismo Hijo de Dios descendió del cielo para hablarle, pero el hombre se burló de él, le escupió el rostro y al final lo clavó en la cruz. ¿Se da cuenta de este gesto? ¡El Hijo de Dios fue tratado como el más malo! Él, quien está lleno de amor y humildad, y que había venido para hablarle al corazón. ¡Oh! ¡Miserable! ¿Qué hizo el hombre ese día?

Pero tres días después, la tumba quedó vacía. ¡Sí! Para librarnos de la muerte eterna, Dios mismo resucitó a Jesús, quien había sido crucificado. Acepte la salvación que Dios le ofrece ahora. La ira de Dios contra el pecado cayó sobre él para que usted pueda ser salvo.

Lector, Dios le ama a pesar de sus desobediencias, su rechazo, su inmoralidad, su rebelión, su maldad y su violencia. Usted puede esconderse, ¡pero él lo ve! Puede escaparse, ¡pero él lo alcanza! Hasta su último suspiro, él estará ahí, le llamará y estará esperando que vaya a él.

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Día 03

VAYA A JESÚS

(Jesús dijo:) Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Mateo 11:28

He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. Apocalipsis 3:20

Vaya a Jesús

Si debido a la desesperación quiere acabar con su vida, vaya a Jesús y cuéntele su miseria. No ponga en duda el hecho de que él le escucha, le ama y quiere liberarlo de su triste situación. Incluso puede renovar totalmente sus pensamientos y darle tranquilidad.

Al igual que todos los seres humanos, usted tiene aspiraciones intensas que solo Dios puede satisfacer. Mientras esa necesidad no esté satisfecha, le falta algo.

Jesús quiere estar a su lado para darle a conocer el Evangelio, para enseñarle que vino a la tierra a fin de satisfacer sus necesidades espirituales.

Mediante el Evangelio descubro que tengo valor a los ojos de Dios. Él me ama tal como soy y más allá de lo que yo me dé cuenta. Puede perdonar mis faltas pasadas, sean cuales sean... ¡Puede perdonar todo aquello de lo que mi conciencia me acusa! Jesús murió por mí precisamente para pagar por mis pecados. El sentido de mi vida y mi esperanza están en Jesús, quien me abrió un ámbito de paz, de verdad y de gozo. Y para introducirme en él, Jesús llevó sobre sí mis pecados. Quiere estar conmigo en mis días oscuros. Me invita a dejar mi vida en sus manos. En cada momento él está dispuesto a escuchar mi clamor, a secar mis lágrimas y responder a mis suspiros.

¡Vaya a él! ¡No se desespere! Vaya tal como es, en el estado en el que se encuentra. ¡Jesús nunca deja fuera a aquel que llama a su puerta buscando socorro y amor!

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Día 04

QUIÉN ERES SEÑOR? 

Él les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Mateo 16:15-16

Soy tu creador,1) ¿y me ignoras?

Soy la luz,2) ¿y no me ves?

Soy la Palabra,3) ¿y no me escuchas?

Soy la verdad,4) ¿y no me buscas?

Soy el pan de vida,5) ¿y sigues teniendo hambre?

Soy el Hijo de Dios,6) ¿y no te diriges a mí en oración?

Soy el Señor,7) ¿y no me obedeces?

Soy la resurrección,8) ¿y tienes miedo de la muerte?

Soy el buen Pastor.9) Di mi vida por ti.

Soy JESÚS, tu Salvador.10) ¿Quieres ser salvo del castigo eterno?

“No hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos 4:12).

“Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna” (Juan 6:68).

1) Isaías 40:28: “Dios eterno... creó los confines de la tierra”. 2) Juan 12:46:“Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas”. 3) Juan 1:1: “El Verbo (la Palabra) era Dios”. 4)Juan 14:6: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí”. 5) Juan 6:48: “Yo soy el pan de vida”. 6) Juan 9:35: Jesús “le dijo: ¿Crees tú en el Hijo de Dios?”. 7) Juan 13:13: “Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy”. 8) Juan 11:25: “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá”. 9) Juan 10:11: “El buen pastor su vida da por las ovejas”. 10) 1 Juan 4:14: “El Padre ha enviado al Hijo, el Salvador del mundo”.

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Día 05

JESÚS ES EL ÚNICO CAMINO

Dios nuestro Salvador... quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad. Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos. 1 Timoteo 2:3-6

Varias veces la Biblia afirma claramente que solo podemos ser salvos mediante Jesucristo:

–Jesús declara de forma precisa: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6). Jesús no solo es un modelo o un pensador, sino el único medio para ir a Dios. Es la única fuente de verdad, y el único medio para obtener la vida eterna.

–Jesús representa a Dios en la tierra, es “la imagen del Dios invisible” (Colosenses 1:15) y el único que ha visto a Dios el Padre (Juan 1:18).

–Jesús es el único mediador entre Dios y los hombres. Dios quiere que todos sean salvos. Ofrece gratuitamente la salvación a todos los que creen en Jesús.

–La Biblia precisa que no hay un medio alternativo, es decir, no hay otro camino para ir a Dios: “En ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre (que el de Jesús) bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos 4:12).

–Jesús dice que él es la puerta por la que entran las ovejas, y denuncia a aquellos que se presentaron antes o después de él, diciendo que eran el Mesías. Declara: “Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo” (Juan 10:9).

–Jesús no solo es el único camino para ir a Dios, sino que también es el que nos libera y nos salva si creemos que él es “el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Juan 1:29).

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Día 06

LA CITA DE LA CRUZ

La palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios. 1 Corintios 1:1

A este Jesús... Dios le ha hecho Señor y Cristo. Hechos 2:36

El evangelista Spurgeon, a quien se le reprochaba por hacer predicaciones muy parecidas entre sí, respondió: «Tomo cualquier texto de la Biblia y lo llevo a la cruz». ¡Sí, es a la cruz de Cristo a donde Dios quiere llevar a todo hombre para salvarlo! Ella es el lugar imprescindible para recibir el perdón de los pecados. ¡Es la puerta de la vida eterna! Allí los hombres pasan a ser hijos de Dios y obtienen la promesa de entrar en la casa del Padre.

Cuando Jesús fue crucificado entre dos ladrones, ambos lo insultaban (Mateo 27:44). Pero uno de ellos volvió en sí y dijo al otro condenado: “¿Ni aun temes tú a Dios, estando en la misma condenación? Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas este ningún mal hizo. Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino”. Jesús le respondió: “De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lucas 23:39-43).

¿A cuál de estos ladrones nos parecemos? ¿Al que se arrepintió y fue salvo o al que rechazó el perdón y fue condenado? ¡Debemos tomar una decisión aceptando o rechazando la obra que Cristo hizo en la cruz! ¡Hoy todavía es tiempo!

Tengo que arrepentirme ante Jesucristo, reconocer mis faltas, mi condición de pecador y recibir la gracia de Dios como un regalo de su parte, regalo totalmente suficiente para estar reconciliado con él. “Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados” (2 Corintios 5:19).

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Día 07

ATRAVESAR LA TEMPESTAD

(Dios) cambia la tempestad en sosiego, y se apaciguan sus ondas. Luego se alegran, porque se apaciguaron; y así los guía al puerto que deseaban. Salmo 107:29-30

¡Tened ánimo; yo soy, no temáis! Marcos 6:50

 “Yo soy”, dijo Jesús a sus discípulos aterrorizados por un mar embravecido (Marcos 6:45-53). Luego dirigió la pequeña barca azotada por las olas y la condujo con seguridad “al puerto que deseaban”. El Señor todopoderoso que caminó sobre las olas sigue siendo el mismo para los que depositan su confianza en él. Muchas veces se habla de azar, de mala suerte, de imprevisto, pero el creyente sabe que el Señor gobierna las circunstancias de su vida, sean agradables o difíciles. Las dificultades pueden parecer insuperables, pero el Señor está por encima de todo.

Amigo cristiano, escuche su voz en medio de la tormenta: No temas, “yo soy”. Aquel que permite al mar levantarse enfurecido, también puede calmarlo, ordenándole: “¡Calla, enmudece!” (Marcos 4:39).

El Señor le dice: «Conozco cada una de tus pruebas; ninguna de ellas está ahí para hacerte naufragar, sino para acercarte más al cielo. ¿Tienes una enfermedad grave? ¿La soledad o el duelo te hacen llorar? Yo soy tu consolador, vine al mundo y pasé por todos los sufrimientos humanos. Permanece cerca de mí, en oración, pues siempre te escucho».

¡Miremos hacia arriba y recobremos el ánimo! Demos gracias al Señor por sus fieles cuidados, mientras esperamos estar un día junto a él en el cielo. Entonces comprenderemos el verdadero sentido de nuestras pruebas y alabaremos la bondad de Aquel que, en la tierra, nos acompañó mientras pasábamos por ellas.

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Día 08

EL LIBRO VIVIENTE

La palabra del Señor permanece para siempre. 1 Pedro 1:25

(Jesús dijo:) El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. Marcos 13:31

La Biblia no es un libro religioso entre otros, sino el Libro único, pues Dios nos habla por medio de ella. Es el fundamento de la fe cristiana; es el Libro del pasado, del presente y del futuro. Es un Libro que nunca pasa de moda, un Libro rico y profundo que podemos leer cientos de veces sin agotarlo jamás. ¡No hay ningún libro que podamos comparar a la Biblia!

Esta fue escrita por cuarenta escritores diferentes, pero tiene un único autor: Dios. No es la expresión de los pensamientos humanos, “sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo” (2 Pedro 1:21).

 

En la Biblia Dios nos explica por qué el hombre ya no puede comunicarse con Dios ni tener comunión con él. Este Libro es el mensaje de amor de Dios, quien quiere establecer con el hombre una relación nueva, viva y eterna. Leer la Biblia creyendo lo que Dios dice abre efectivamente ese camino hacia él.

Nos complace llamar la Biblia la Palabra de Dios, una palabra viva. Ella actúa y penetra en el corazón. Responde, entre otras, a dos grandes preguntas:

– ¿Qué hace que el hombre esté, de una u otra manera, en rebelión contra Dios? Su pretensión de vivir sin Dios, como resultado del pecado.

– ¿Cómo encontrar la felicidad de vivir con él? Por medio de Jesucristo, quien vino a la tierra para liberar al hombre de su estado de pecado y llevar a su Padre a cada uno de los que creen en él.

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Día 09

UN LUGAR TENEBROSO

Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Yo el Señor... pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras. Jeremías 17:9-10

Buscad a Dios, y vivirá vuestro corazón. Salmo 69:32

En nuestra sociedad, donde la imagen está presente en todo, la apariencia cuenta mucho. Podemos engañar a mucha gente cuidando las apariencias, pero Dios mira el corazón, y es imposible esconderle algo. Por ello nos muestra lo que hay en lo más profundo de nuestro corazón, para que vivamos en la realidad. La Biblia nos dice abiertamente de dónde viene el mal: “De dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez” (Marcos 7:21-22). El mal estado de nuestro corazón es la fuente de los males que padece toda la humanidad.

¿Somos conscientes de que esta es la descripción de nuestro propio corazón, y no solo la del corazón de un criminal? Existe el mismo potencial de mal en cada persona. Toda la fealdad de este lugar tenebroso conocido por Dios fue puesta en evidencia a través de la cruz de Jesucristo. Toda la maldad del corazón humano se manifestó cuando Aquel que traía la gracia y la verdad fue crucificado. Y allí en la cruz soportó, por todos los que creen en él, el juicio que ellos merecían.

Dios espera que estemos de acuerdo con él cuando nos revela nuestra verdadera naturaleza. Quiere que reconozcamos nuestro estado de desesperación y que aceptemos el único remedio que nos propone: la fe en Jesucristo, quien nos amó y se entregó a sí mismo por nosotros.

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Día 10

LA APRECIACIÓN DIVINA

Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios. Salmo 51:17

Solo tú conoces el corazón de todos los hijos de los hombres. 1 Reyes 8:39

Lucas 18:9-14

Para explicar la importancia de lo que sucede en nuestros corazones, Jesús toma el ejemplo de dos hombres que van a orar al templo. Uno de ellos es un personaje religioso que se cree justo, el otro es despreciado debido a la función que desempeña en la sociedad.

El primero ora así: “Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres”. El orgullo nos aísla de nuestros semejantes, pero ante todo nos aleja de Dios, quien aborrece “la soberbia y la arrogancia, el mal camino, y la boca perversa” (Proverbios 8:13).

El segundo tiene una actitud totalmente diferente. Es consciente de sus pecados ante Dios y no se atreve a acercarse a él. Su conciencia intranquila ni siquiera le permite levantar los ojos hacia el cielo, pero sabe que Dios es un Dios de misericordia y de gracia. Ora así: “Dios, sé propicio a mí, pecador”. Refiriéndose a él, Jesús dijo: “Este descendió a su casa justificado antes que el otro”, es decir, el hombre religioso satisfecho de sí mismo. Luego el Señor añadió: “Cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido”.

Dios no ha cambiado. “Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes” (Santiago 4:6). Todo el que hoy se humilla ante Dios, le confiesa sus pecados y cree que Jesucristo murió para expiarlos, recibe su perdón por gracia.

“El Señor no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero el Señor mira el corazón” (1 Samuel 16:7).

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Día 11

COMPRENDER LA BIBLIA: LOS SÍMBOLOS Y LOS TIPOS

Respondió Abraham: Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío. E iban juntos. Génesis 22:8

De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Juan 3:16

A menudo la Biblia emplea un lenguaje lleno de imágenes y rico en símbolos. Utiliza tipos, es decir, objetos o relatos, para ilustrar verdades abstractas o hechos aún futuros. Esto ayuda a fortalecer nuestra fe. En relatos muy antiguos vemos que Dios ya nos hablaba del Señor Jesús, porque para él el pasado es como el futuro. La Biblia no es un libro escrito por voluntad humana; es inspirada por Dios.

Tomemos un ejemplo: para poner a prueba la fe de su siervo Abraham, primero Dios le pidió ofrecer a Isaac, su hijo unigénito, aquel a quien amaba y quien debía darle una numerosa descendencia (Génesis 22). Al constatar que Abraham le obedecía, Dios lo detuvo y le dio un carnero para ofrecerle en lugar de Isaac. Entonces, como respuesta a su fe, Abraham recibió a su hijo de una manera nueva, como si hubiese vuelto a la vida (Hebreos 11:19), y puso al lugar un nombre que significa: “En el monte del Señor será provisto”.

En este antiguo relato de aproximadamente 4000 años no dice nada del Salvador que Dios iba a dar a los hombres. Esta escena subraya la fe excepcional de Abraham. Sin embargo aquí reconocemos el anuncio del sacrificio muy real de Jesús, el Salvador, en Jerusalén 2000 años más tarde. Este relato nos habla del amor de Dios, quien dio a su Hijo por nuestros pecados y lo resucitó por su poder.

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Día 12

EL PODER DE LA PALABRA DE DIOS (1)

Dios también os perdonó a vosotros en Cristo. Efesios 4:32

Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino.  Salmo 119:105

Liuba era una joven rusa encarcelada de por vida debido a un asesinato. Tenía sida y pensaba que su existencia carecía de sentido. Estaba tan desesperada que cuando iba a suicidarse, se le ocurrió pedir un último socorro al cielo. Ella dijo a Dios: «Si todavía me amas, después de todo lo que hice, ¡respóndeme!».

Alguien le había dado una Biblia y la joven la abrió en el libro de Mateo: “No he venido a llamar a justos, sino a pecadores” (Mateo 9:13). Así decía el primer pasaje que leyó y que la impactó grandemente. “Venid luego, dice el Señor, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos” (Isaías 1:18), confirmaba el segundo. El tercer pasaje hablaba del malhechor crucificado al lado de Jesús, quien dijo: “Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas este ningún mal hizo. Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lucas 23:41-43).

Alcanzada por la Palabra de Dios y anonadada por su amor, Liuba se convirtió al Señor aquel día. Pasó a ser una testigo de Cristo en la cárcel donde estaba. Gracias a su influencia, aquel siniestro lugar se fue transformando poco a poco: ya no se oían gritos salvajes ni había peleas entre criminales; a veces incluso las detenidas cantaban himnos.

(mañana continuará)

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Día 13

EL PODER DE LA PALABRA DE DIOS (2)

Si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial. Mateo 6:14

Amad a vuestros enemigos... y orad por los que... os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos. Mateo 5:44-45

La fuerza del perdón

«Cuando Liuba estuvo demasiado enferma para permanecer en la cárcel, fue llevada al hospital. Pude visitarla y compartir con ella un buen momento de comunión cristiana. Leímos juntos un pasaje del Evangelio. Ella estaba muy débil.

–Sin duda alguna es el final de mi vida, me dijo.

–Si así fuere, ¿qué le gustaría decir a Dios?

–Me gustaría perdonar a mi madre quien me abandonó; a mi padre, a quien nunca conocí; a mi hermana que me robó todo y me rechazó; al hombre que maté porque quiso asesinarme después de haberme violado; a todos los hombres que me engañaron; a los que me quitaron a mi hijo...

Y la larga lista de dolor y de perdón se fue prolongando, como si fuese el testimonio de un mundo de miseria y horror... Comprendí que no era tanto la «criminal» quien necesitaba ser perdonada, pues Dios la había perdonado, sino muchas otras personas... y era ella quien tenía la fuerza para hacerlo en una hermosa manifestación de amor hacia todos los que la habían herido.

Días después unas amigas cristianas fueron a visitar a Liuba, pero el Señor Jesús ya se la había llevado al paraíso. Vieron al médico jefe, quien les dijo: Nunca había visto ningún enfermo como Liuba, ¡resplandecía de bondad!».

Pierre D.

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Día 14

LA EXPRESIÓN DEL PERDÓN

Cuando llegaron al lugar llamado de la Calavera, le crucificaron allí, y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda. Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Lucas 23:33-34

Las siete expresiones de Jesús en la cruz (1)

Los evangelios relatan siete frases que Jesús pronunció cuando estaba en la cruz. En la primera, Jesús intercede a favor de los que lo crucificaron: “Padre, perdónalos”. ¿Pensó en sí mismo? ¿Se quejó de su dolor? No, sino que intervino a favor de los demás. Había empezado su ministerio público orando (Lucas 3:21), y terminó de la misma forma, es decir, cumpliendo lo que había enseñado a sus discípulos: “Orad por los que os ultrajan y os persiguen” (Mateo 5:44).

El Hijo de Dios fue clavado en la cruz por los hombres. Él, el creador del universo, fue despreciado y rechazado por su criatura. ¡Es impensable que los hombres hayan actuado así contra el santo Hijo de Dios, burlándose de la verdad y de la justicia, sin que el juicio y la condenación haya caído sobre ellos! Pero Jesús pidió el perdón para aquellos que lo crucificaron. Y en su gracia Dios detuvo el juicio que merecía toda la humanidad. Dios ofrece su perdón a todos los que acepten mediante la fe el mensaje de Cristo.

Amigos cristianos, esta primera frase de Jesús nos invita a no excluir a nadie del campo de nuestra oración y a no cansarnos de orar. También nos muestra que el perdón siempre es posible. Por medio de Jesús, ese perdón es una realidad para todos los que confían en él. Como hemos sido perdonados, así también debemos perdonar a los demás (Colosenses 3:13).

(continuará los 6 próximos domingos)

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Día 15

NO NOS EQUIVOQUEMOS DE FE

Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Romanos 10:9

El hombre no es justificado... sino por la fe de Jesucristo. Gálatas 2:16

¿En qué consiste la fe? ¿Se trata de una especie de abdicación de la inteligencia que reconoce sus límites y admite la existencia de un Ser superior? El hecho de pensar esto conduce a restringir la fe a la simple creencia en un Dios supremo y creador, pero indiferente a su criatura.

Reprochando a sus discípulos su falta de fe cuando calmó la tempestad, Jesús no los acusó de haber dudado de su poder, ¡y eso que habían sido testigos de tantos milagros! Les reprochó que hubiesen dudado de que quisiese el bien de sus criaturas. A menudo la incredulidad consiste en pensar que Dios no nos ama lo suficiente para intervenir a nuestro favor.

 

Otros consideran la fe como una gracia o una disposición innata que sería inútil tratar de buscar. ¡Esto significa considerar al hombre como un ser irresponsable! También es olvidar que, como criatura, debe rendir cuentas a su creador. ¿Qué hace de ese deber de obediencia hacia Aquel que “ahora manda a todos los hombres... que se arrepientan”? (Hechos 17:30).

La fe es aceptar el ser amado por Dios; es recibir el amor que mostró hacia el hombre cuando “envió a su Hijo unigénito al mundo” (1 Juan 4:9). Es aceptar al Salvador que dio y apropiarse de las maravillosas consecuencias de la obra que cumplió en la cruz a favor de los que creen.

La fe es escuchar y creer lo que Dios nos reveló en la Biblia.

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Día 16

UNA VISITA INDESEADA

Dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto? Juan 11:25-26

Sorbida es la muerte en victoria. 1 Corintios 15:54

«Alcanzó el éxito en el ámbito profesional, y el único intruso del que no pudo deshacerse fue la muerte». Un escritor termina una de sus novelas con este pensamiento concerniente a un hombre que dirigía sus negocios con previsión.

La muerte es un intruso para el ser humano; no es invitada ni esperada. Cuando se acerca, lo llena de temor. Ante ella podemos ponernos serios para parecer valientes o insensibles, pero interiormente estamos solos, paralizados, sin fuerzas.

Creyente o incrédulo, nadie puede huir de la muerte del cuerpo, el cual vuelve al polvo. Pero, ¿a dónde va el espíritu? La Biblia dice: El espíritu vuelve “a Dios que lo dio” (Eclesiastés 12:7). Y una vez ahí, solo hay dos destinos posibles: la vida eterna, si en la tierra recibimos el perdón de Dios; o su juicio y la condenación eterna, si rechazamos a Dios y seguimos cargados con nuestros pecados.

¡Cuán importante es tener certezas cuando nos encontramos ante ese paso difícil e inevitable! Podemos ser muy previsivos en nuestros negocios y descuidar completamente nuestro futuro eterno, más allá de la muerte del cuerpo.

Para estar seguros de que tendremos un futuro feliz, es necesario confiar en el gran vencedor de la muerte, es decir, en Jesucristo. Después de haber resucitado, dijo al apóstol Juan: “No temas; yo soy el primero y el último; y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos” (Apocalipsis 1:17-18).

La fe en Jesús nos une a él eternamente.

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Día 17

¿Y DESPUÉS?

Si son conocidos, terrores de sombra de muerte los toman. Job 24:17

Jesucristo... quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio. 2 Timoteo 1:10

En muchos países la esperanza de vida ha aumentado en los últimos decenios, sin embargo nuestra vida está amenazada por múltiples peligros y enfermedades. A pesar de las precauciones y los mejores cuidados, la muerte es inevitable. Solo tenemos un determinado tiempo para vivir. ¿Y después? Tarde o temprano la muerte se convierte en un motivo de inquietud o de angustia. Entonces algunos hacen burla de ella, o tratan de no preocuparse apoyándose en ideas sin fundamento, tales como la reencarnación, el purgatorio, la nada, el paraíso para todos...

¿Qué dice la Biblia? Su lenguaje es claro: “Está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio” (Hebreos 9:27). También nos revela cómo escapar al juicio de Dios: “El que oye mi palabra (dice Jesús), y cree al que me envió (Dios), tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida” (Juan 5:24). Esta vida, es decir, la vida eterna, me permite experimentar la felicidad en la presencia de Dios, desde ahora y para siempre. “Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él” (1 Juan 4:9).

Para el creyente que posee esta vida porque aceptó la salvación mediante Jesucristo, la muerte ya no es algo espantoso, pues es un enemigo vencido. Jesús, mediante su muerte, destruyó “por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo”, y liberó “a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre” (Hebreos 2:14-15).

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Día 18

EL MILAGRO DE LA RESURRECCIÓN

(El cuerpo) se siembra en debilidad, resucitará en poder. Como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial. 1 Corintios 15:43, 49

En mi jardín, en la rama de un rosal, una oruga gris trepaba y tanteaba buscando probablemente un lugar apropiado para hacer su metamorfosis. Se instaló en una horquilla y, pacientemente, empezó a confeccionar su capullo.

Como me interesaba el fenómeno, a menudo iba al jardín para no perderme la eclosión. En efecto, un buen día tuve la alegría de presenciar el nacimiento de una magnífica mariposa que desplegó sus alas multicolores y las dejó secar al sol. Aún era frágil y estaba como aturdida por la extraordinaria transformación que acababa de tener y deslumbrada por la luz del día.

Esa oruga y esa mariposa era un solo y único ser; había empezado su vida trepando y la terminó volando. Sucede lo mismo con el creyente, a quien el Señor salvó. Mientras vive en la tierra va caminando a duras penas, vinculado a la naturaleza contaminada por el pecado, soportando la enfermedad, el cansancio, las dificultades. Luego se duerme y su cuerpo es colocado en una tumba, al igual que una crisálida aparentemente sin vida. Pero este no es el final de su historia. Llegará el día en que el Señor lo revestirá con un cuerpo inmortal semejante al suyo, y entonces emprenderá el glorioso y definitivo vuelo hacia la casa del Padre.

“Entonces se cumplirá la palabra que está escrita:... ¿Dónde está, oh muerte... tu victoria? ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley. Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo” (1 Corintios 15:54-57).

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Día 19

ESPEREMOS QUE... SIN EMBARGO (1)

Vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina... apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas. 2 Timoteo 4:3-4

Galileo Galilei fue un astrónomo, ingeniero, matemático y físico italiano. Había descubierto que la Tierra giraba alrededor del Sol. En 1633, un tribunal le obligó a retractarse de sus descubrimientos. Los que rechazaban los hallazgos de este científico, quizá sacudidos en sus convicciones, habrían dicho: «¡Esperemos que la Tierra no gire...!».

Aún hoy esta puede ser nuestra actitud. Se oye decir que «creer lo que queremos creer» es un signo de libertad, pero en realidad es una decisión dictada por el miedo a cuestionarnos. ¡Esperemos que Dios no exista! De este modo el hombre sería el dueño del mundo y no tendría que rendir cuentas a nadie.

¡Esperemos que todo se acabe con la muerte, así no tendré que ser juzgado por la vida que llevo! ¡Esperemos que el “pecado” sea una noción pasada de moda, o al menos subjetiva! ¡Así puedo continuar haciendo lo que quiero!

¡Esperemos que no haya una norma «superior», trascendente, para definir lo que está bien! Me dicen que tengo derecho a pensar que todo lo que hago está bien. ¡Esperemos que el hombre sea bueno, como muchos piensan!

¡Esperemos que nadie descubra todo lo que hay en el fondo de mi ser, mis pensamientos más secretos, mi egoísmo, mis rencores y mi odio! Así puedo estar en paz y salir sin experimentar sentimientos de culpa y vergüenza.

¡Esperemos que todos los caminos lleven a la felicidad! Así no habría que buscar el mejor. ¡Soy libre de pensar como quiera, y espero seguir siéndolo! En otras palabras, ¡esperemos que la Biblia no diga la verdad! Sin embargo... ¿qué sucedería si nos atreviésemos a ir más lejos?

(mañana continuará)

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Día 20

ESPEREMOS QUE... SIN EMBARGO (2)

Señor... tú eres Dios, y tus palabras son verdad. 2 Samuel 7:28

Tú eres grande, y hacedor de maravillas; solo tú eres Dios. Salmo 86:10

«Sin embargo gira...», siguió pensando Galileo, después de haber salvado su vida al decir públicamente que se retractaba de sus descubrimientos. Hoy sabemos que tenía razón, que su «locura» de aquel entonces era la verdad exacta...

¡Sin embargo Dios existe! Es la única explicación razonable al misterio de la vida.

Sin embargo, podría descubrir con escalofríos que al morir seré juzgado por Dios debido a la vida que he vivido. Dios aborrece ciertas prácticas, a las cuales llama pecado, ¡sea que uno esté o no esté de acuerdo con él!

Sin embargo, él es la personificación del bien; solo él decide cuál es la «norma». No es lo que cada uno decida. Bajo este razonamiento, ¿qué vale cada una de mis acciones?

Sin embargo, el hombre es malo por naturaleza, de otra manera, ¿cómo podríamos explicar el reinado universal del egoísmo y de la maldad... el mal en mi propio corazón?

Sin embargo, ¡incluso nuestros grandes secretos serán descubiertos un día, pues Dios sabe todo sobre nosotros y nos pedirá cuentas!

Sin embargo, todos los caminos propuestos por las ideologías, los políticos, los filósofos y las religiones me exigen esfuerzos y méritos... y solo me doy cuenta de mis limitaciones y mi incompetencia.

Sin embargo la Biblia, a través de un mensaje franco y sincero, propone el camino que realmente puede conducir a la verdad y a la paz. La Biblia es el poder de Dios para cambiar la vida de todo el que cree.

Sin embargo es tan fácil... ¡con tal que usted la lea! Es tan útil... ¡con tal que usted la crea!

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Día 21

LA EXPRESIÓN DE LA SALVACIÓN

(El ladrón) dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso. Lucas 23:42-43

Las siete expresiones de Jesús en la cruz (2)

Esta segunda frase de Cristo en la cruz es una respuesta a la petición del ladrón que estaba crucificado a su lado.

Los enemigos de Jesús parecían haber triunfado... La mayoría de sus amigos lo había abandonado. La crucifixión misma iba en contra de todo lo que se esperaba del Mesías. A pesar de todas las apariencias y contradicciones, uno de los dos ladrones condenados al mismo tiempo que Jesús se dirigió a Él y le dijo: “Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino”.

Había empezado injuriando a Jesús, pero arrepentido terminó confesando: “Recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas este (Jesús) ningún mal hizo” (Lucas 23:41).

Viendo que Jesús iba a morir, ¿cómo pudo discernir que él era el Rey y que volvería, y esperar que Jesús le prestara atención a él, un criminal?

Como era una persona excluida de la sociedad, sería olvidada pronto. Pero allí, muy cerca de él, estaba aquel a quien se atrevía a hacerle la siguiente súplica: “Acuérdate de mí”. La respuesta de Jesús fue inmediata: “Hoy estarás conmigo en el paraíso” (v. 43). Esta nos revela su amor y su poder para salvarnos.

Independientemente de cuál sea nuestro estado, Jesús siempre está listo para recibirnos si vamos a él mediante la fe. ¡Su amor es infinito y su poder también! “Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos)” (Efesios 2:4-5).

(continuará el próximo domingo)

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Día 23

LA MORAL

Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios. Hebreos 13:4

La «liberación de la moral» se acelera día a día, los medios de comunicación lo proclaman por todo lo alto y las leyes suprimen las barreras. ¡Pero esto no es nuevo! Desde hace más de 3000 años la Biblia menciona la perversión y los abusos sexuales (Génesis 19), el adulterio (2 Samuel 11), el incesto, etc. (Levítico 18).

Sin embargo, la misma Biblia es formal. Sobre la vida de pareja, la ley ya ordenaba: “No cometerás adulterio” (Éxodo 20:14). ¡Nadie puede decir que no comprende este mandamiento! Y tampoco se puede negar los estragos ocasionados por el hecho de que muchos no lo tengan en cuenta. ¡En todo caso los niños, que son las víctimas, no pueden negarlo!

Ahora la Biblia nos pide algo de una categoría muy superior: “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella” (Efesios 5:25). ¡Qué modelo, a la vez magnífico y difícil si consideramos la profundidad del amor de Cristo por nosotros! ¡Cuántos cambios habría si se volviese a esa moral considerada desde hace mucho tiempo como desfasada y que sin embargo es más actual que nunca! Imaginémonos un poco a ese marido conflictivo pedirle perdón a su mujer, y viceversa, que cada niño volviese a tener un padre y una madre unidos por un tierno amor, que se condenase drásticamente cada comportamiento que no se ajustase a los mandamientos divinos.

Es imposible, dirá alguien. Pero lo que es posible es que cada uno, cuando sea necesario, reconozca ante Dios su alejamiento, cambie su comportamiento y busque en Su presencia la dirección y el socorro.   

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