Devocionales

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Día 01

HACER EL BALANCE

Aunque de nada tengo mala conciencia, no por eso soy justificado; pero el que me juzga es el Señor. 1 Corintios 4:4

Dios es el que justifica. Romanos 8:33

Hacer el balance sobre nuestra vida significa juzgar entre lo bueno y lo malo, entre lo verdadero y lo falso, lo útil y lo inútil... ¡suponiendo que seamos capaces de hacer esa evaluación!

En cada uno de nosotros hay un indicador que puede ayudarnos, es nuestra conciencia. En el origen latino de esta palabra está la idea de «saber». Pero como no sabemos todo, nuestra conciencia es obligatoriamente limitada. Por lo tanto es difícil hacer el balance, es difícil estar en paz, pues sería muy pretencioso creer que aquel que lo sabe “todo”, es decir, Dios, tiene la misma manera de ver las cosas que yo.

La Biblia habla mucho del bien y del mal, de justicia y de injusticia. Ella es la Palabra del Dios vivo; estemos, pues, atentos a sus advertencias. Ella revela algunas exigencias de Dios, entre las cuales hallamos: “Temerás a Dios”, “amarás a tu prójimo”, “no codiciarás”, “no cometerás adulterio”, etc. Nadie puede pretender haber respetado íntegramente sus exigencias. Para Dios todos somos culpables, pero también todos podemos ser absueltos, justificados, liberados definitivamente de toda acusación. Dios mismo dio el medio para salvarnos, a Jesucristo, quien fue condenado en nuestro lugar. El castigo que merecían nuestros pecados cayó sobre él (Isaías 53:5), entonces al fin podemos tener buena conciencia ante Dios. Y ahora nos invita, con bondad, a confiar en él y agradecerle.

“Os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú” (Deuteronomio 30:19).

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Día 02

MATRIMONIO Y FAMILIA

(Jesús dijo:) El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ese es el que me ama. Juan 14:21

Algunos consideran el matrimonio como una institución social anticuada, otros temen comprometerse de forma duradera. Los que tuvieron una infancia difícil consideran la familia como un lugar de conflictos entre generaciones de épocas profundamente diferentes. La convivencia entre amigos parece más atractiva, menos exigente. «¿Qué necesidad tenemos de casarnos para vivir juntos?», dicen algunos. El individualismo y el placer sin presiones ni obligaciones parecen abrir el camino a la verdadera libertad. ¡Pero en realidad se vuelven esclavos de sí mismos!

Nuestros hijos crecen en un entorno que trata de destruir, en su corazón, la fe en el Creador, así como el respeto por todo lo que él estableció. Se les da una educación sobre la procreación que favorece esta evolución de las costumbres y conduce al rechazo, no solo de Dios, sino incluso del último rastro de moral fundado en lo que la Biblia enseña. ¡Se le quita al matrimonio todo su significado!

Pero quizás usted diga: ¿En nombre de qué se levanta contra este cambio? ¿En nombre de una moral caducada? ¡De ningún modo! Lo hacemos en nombre de la verdad de Dios, de Dios mismo, quien reveló su voluntad para que el ser humano fuese feliz. Solo la Biblia, mensaje de nuestro Creador, puede comunicarnos las referencias morales fundamentales necesarias para la vida de pareja y de familia.

“Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre” (Mateo 19:5-6).

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Día 03

JESÚS FUE EL HOMBRE SIN PECADO

Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él. 2 Corintios 5:21

Jesucristo vivió como un hombre en la tierra, pero fue un hombre perfecto. Siempre hacía el bien y no pecaba ni en pensamiento, ni en palabra, ni en hechos. Por ello pudo hacer esta pregunta a los judíos: “¿Quién de vosotros me redarguye de pecado?” (Juan 8:46). ¡Nadie, efectivamente, podía hacerlo! Incluso cuando fue condenado a morir en la cruz como malhechor, varias personas confirmaron su inocencia: Judas el traidor, cuando confesó: “Yo he pecado entregando sangre inocente” (Mateo 27:4); Pilato el gobernador romano (v. 23-24) y su mujer (v. 19); el malhechor crucificado junto a él (Lucas 23:41) y el oficial romano, testigo de su muerte, pues dijo: “Verdaderamente este hombre era justo” (v. 47).

En Jesús no había nada que lo incitase a hacer el mal, ningún tipo de codicia que lo condujese a pecar. El apóstol Juan lo confirma de forma absoluta: “No hay pecado en él” (1 Juan 3:5). El diablo tentó a Jesús para incitarlo a cometer un acto de independencia con respecto a Dios. Pero todos sus ataques fueron vanos. Cuando, en el momento de dejar su vida, Jesús fue el objeto de toda la maldad de Satanás, declaró: “Viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí” (Juan 14:30).

Este hombre perfecto, Jesucristo, estuvo confrontado al pecado de forma terrible en las tres horas de tinieblas en la cruz. Dios lo castigó en nuestro lugar, por nuestros pecados.

Por la fe sabemos que Jesús pagó el precio para que nosotros fuésemos perdonados, y le agradecemos por su gracia. Pidámosle que nos dé la fuerza para ser sus imitadores, pues en nosotros no tenemos ninguna capacidad para hacerlo.

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Día 04

CRISTO, EL HIJO DEL HOMBRE

Le dijo Jesús: Las zorras tienen guaridas, y las aves de los cielos nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza. Lucas 9:58

El Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido. Lucas 19:10

Evangelio según Lucas

La característica del evangelio según Lucas es la universalidad de su mensaje. La salvación está dirigida a los hombres de todo el mundo: “Fue necesario que... se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones” (Lucas 24:46-47). Lucas habla de los contactos del Señor con diversos grupos: fariseos, doctores de la ley (cap. 5:17), samaritanos (cap. 9:52; 17:16), niños, mujeres, e incluso condenados a muerte (cap. 23:39-43).

En este evangelio las palabras “Salvador” y “salvación” aparecen con mucha frecuencia. Simeón, al ver al niño Jesús, dijo a Dios: “Han visto mis ojos tu salvación” (cap. 2:30).

Pero Lucas también nos presenta a Jesús como el Hijo del Hombre, verdadero y perfecto. Da muchos detalles sobre la humanidad de Jesús: su nacimiento, su infancia, su obediencia a sus padres y su crecimiento.

Lucas recopila la genealogía del Señor Jesús hasta Adán, el primer hombre (se trata de la línea de María, su madre). Ninguno de los otros evangelios muestra tan a menudo al Señor orando: “Él se apartaba a lugares desiertos, y oraba” (cap. 5:16). Ahí vemos manifestada la dependencia perfecta de Jesucristo, hombre perfecto, hacia su Dios y Padre.

La intención del Espíritu Santo en este evangelio está resumida en estas palabras pronunciadas por el oficial romano cerca de la cruz: “Verdaderamente este hombre era justo” (cap. 23:47).

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Día 05

DOS MANERAS DE ORAR

Si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho. 1 Juan 5:14-15

Hay que ser coherentes. No podemos decir que creemos en Dios si no nos dirigimos a él en oración de una manera seria. De lo contrario creemos en un Dios muy vago y lejano, un Dios a quien acudimos cuando todo va mal, o con la esperanza de obtener su favor, pero haciendo aquello que le desagrada. Orar a Dios tampoco es un deber, sino una necesidad vital del creyente, y un gran privilegio.

Si bien es exponerle nuestras necesidades con confianza, también es acercarnos a un Padre que nos conoce y quiere escucharnos. ¿Nos acordamos de darle las gracias por habernos sacado victoriosos de las pruebas? La oración también es ofrenda, alabanza: ¡Digámosle a Dios cuán grande y maravilloso es Jesús para nosotros!

¡Dulce oración, dulce oración,

Que del cuidado terrenal

Sabes llevar mi corazón

Hasta el buen Padre celestial!

¡Oh cuántas veces tuve en ti

Auxilio en ruda tentación,

Y cuantos bienes recibí

Por tu valor, dulce oración!

Dulce oración, dulce oración,

Al trono excelso de bondad

Elevarás mi petición

Hecha con labios de verdad.

Será mi ruego oído allí,

Y la divina bendición

En abundancia sobre mí

Descenderá, dulce oración.

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Día 06

¿QUIÉN ES EL MAYOR?

(Los discípulos preguntaron a Jesús:) ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos? Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos, y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Mateo 18:1-3

Algunas preguntas de la Biblia

Esta pregunta se repite continuamente. ¿Quién es el más fuerte en el patio de la escuela? ¿Quién es el primero de la clase? ¿Quién ganó la carrera? ¿Quién tiene el mejor salario? ¡Y la lista podría continuar!

Cuando los discípulos le hicieron esta pregunta, Jesús llamó a un niño y lo puso en medio de ellos. Les mostró que los que querían entrar en el reino de los cielos tenían que convertirse y volverse como niños. Así debemos recibir humildemente el Evangelio, renunciando a nuestra propia inteligencia y a toda pretensión. ¡Somos salvos únicamente por la fe!

Luego Jesús respondió a la pregunta: “Cualquiera que se humille como este niño, ese es el mayor en el reino de los cielos” (v. 4). Así que, entre los creyentes, somos grandes en la medida en que nos humillemos. Somos grandes cuando nos ponemos a disposición de los demás. La verdadera grandeza está ligada al amor que se complace en servir y darse por los demás.

Dios detesta el orgullo. “La soberbia y la arrogancia... aborrezco”, dice el Señor (Proverbios 8:13). “Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes” (Santiago 4:6). Si tenemos una alta opinión de nosotros, Dios tendrá que enseñarnos a ser humildes. Pensemos en la humillación voluntaria de nuestro Señor. Él es nuestra verdadera vida, nuestro tema de gloria (Gálatas 6:14). Nuestra riqueza es su amor, su fidelidad. Pensando en él, en sus intereses, nos olvidamos de nosotros y podemos reflejar algunos rasgos de su belleza moral.

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Día 07

ENTRE LAS RUINAS DE BABILONIA

Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido. Mateo 5:18

Hace más de un siglo, un oficial inglés pidió a un predicador que le diese una prueba clara y segura de que la Biblia es realmente la Palabra de Dios, y que no tiene un origen humano. Como el evangelista sabía que el oficial hacía numerosos viajes a Irak, en el Cercano Oriente, le preguntó si había visitado las ruinas de Babilonia. Efectivamente, había ido, por eso le respondió: «Las ruinas de Babilonia están llenas de animales salvajes que se pueden cazar. Una vez le pedí permiso al jeque para que me dejase ir con unos cazadores de la región. Algunos fueron conmigo a la antigua ciudad, pero al final del día, para mi gran sorpresa, todos recogieron su tienda y se fueron. Tuve que dejar la caza y seguirles. Al día siguiente fui a quejarme ante el jeque, quien me respondió: ¡Es demasiado peligroso pasar la noche en ese lugar! ¡Nadie se queda allí cuando anochece!».

El evangelista abrió su Biblia y leyó el texto escrito unos 700 años antes de Jesucristo: “Babilonia, hermosura de reinos y ornamento de la grandeza de los caldeos, será como Sodoma y Gomorra, a las que trastornó Dios. Nunca más será habitada, ni se morará en ella de generación en generación; ni levantará allí tienda el árabe, ni pastores tendrán allí majada; sino que dormirán allí las fieras del desierto, y sus casas se llenarán de hurones; allí habitarán avestruces, y allí saltarán las cabras salvajes. En sus palacios aullarán hienas, y chacales en sus casas de deleite; y cercano a llegar está su tiempo, y sus días no se alargarán” (Isaías 13:19-22).

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Día 08

EL SILENCIO DE DIOS

Escuchad mi voz, y seré a vosotros por Dios. Jeremías 7:23

En una o en dos maneras habla Dios; pero el hombre no entiende. Job 33:14

Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones. Hebreos 3:15

El escritor ruso Dostoïevski escribió: «El infierno es el lugar en donde Dios no habla más». Efectivamente, un día Dios guardará silencio, después de haberse dirigido al hombre mediante las obras de la creación, el mensaje de los profetas y el testimonio que su Hijo dio al venir a este mundo.

Todavía hoy habla claramente por medio de su Palabra, la Biblia, muy extendida; mediante las innumerables cruces que vemos aquí y allá, que recuerdan el sacrificio de su Hijo; así como a través del testimonio dado por millones de hombres y mujeres que conocen a Jesucristo como su Salvador. Aún hoy, la Palabra de Dios nos dice: “Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones”. Dios habló una vez, dos veces... y a menudo varias veces a nuestra vida. Continúa haciéndolo, pero si rehusamos escucharlo como Salvador, estaremos obligados a escucharlo una última vez como el Juez supremo, antes de ir al lugar de tormentos eternos.

En este día de gracia, Dios todavía se dirige a cada uno de nosotros. Escuchemos su voz, recibamos el Evangelio; no esperemos que este llamado divino cese para siempre.

Dostoïevski también escribió: «El hombre está triste porque no sabe que puede ser feliz». ¡Realmente es así! Hoy, la felicidad está al alcance de su mano. Es preciso escuchar a Jesús quien, como en otro tiempo, nos dice: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28).

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Día 09

¡ALIMÉNTESE CON LA BIBLIA! 

Señor... Fueron halladas tus palabras, y yo las comí; y tu palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón. Jeremías 15:15-16

Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia. 2 Timoteo 3:16

–Antonio: ¿Por qué se dice que la Biblia es la Palabra de Dios? ¡Sus escritores eran hombres!

–Roberto: Sí, pero escribían de parte de Dios, eran profetas, testigos de Dios.

–De acuerdo, ¡pero pudieron equivocarse!

–Eso es imposible, pues los creyentes que recopilaron sus escritos eran muy escrupulosos. Al reunir los libros que constituirían la Biblia, estaban convencidos de que estaban inspirados por Dios. Verificaron meticulosamente cada copia y velaban para no añadir ni quitar nada del texto de la Palabra de Dios.

–Al final hay que confiar en los demás.

–Todavía hay pruebas, independientes de los escritores. Por ejemplo, los libros de la Biblia se complementan formando una bella armonía. En su conjunto ofrecen, muchos siglos con antelación, una profecía completa sobre Cristo: su venida, su vida ejemplar, su muerte y su actual presencia junto a Dios.

–Sus argumentos son justos, pero yo tengo mis dudas...

–Es normal, la convicción de que la Biblia es la Palabra de Dios no proviene únicamente de pruebas intelectuales. Es dada por la fe: al recibirla como viniendo de Dios mismo, ella tocará su corazón. Léala a menudo, lentamente, orando, y verá que ella es viva, es decir, que ilumina el ser interior con esa luz divina que desvela todo lo que usted es ante Dios. También da lo que promete, sobre todo la gracia divina, la seguridad del perdón de Dios y de la vida eterna.

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Día 10

CRISTO ES LA PALABRA ETERNA

En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios... Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. Juan 1:1-4

Evangelio según Juan

Cada uno de los evangelios empieza de una manera distinta. Mateo expone la genealogía de Jesús, Lucas empieza con su concepción, su nacimiento y su infancia. Marcos presenta primero el servicio de Juan el Bautista. Juan se remonta al origen de todo. “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios”. Este Verbo (o la Palabra), persona divina y eterna, fue el autor de la creación de todo el universo, y nunca abandonó el mundo que creó.

Un día “el Verbo”, perfecta expresión de Dios el Padre, fue hecho carne “y habitó entre nosotros” (Juan 1:14). No fue una simple visita, sino una verdadera encarnación. El Verbo se convirtió en un ser humano en la persona de Jesús de Nazaret. El Creador se hizo semejante a sus criaturas. Aquel que es eterno entró en el tiempo. El Todopoderoso conoció el dolor, los golpes, las heridas. El Santo fue expuesto a la tentación. Finalmente, “el Príncipe de la vida” aceptó morir crucificado.

Juan subraya la gloria del Hijo de Dios. La primera parte de su evangelio (cap. 1 a 12) relata siete milagros. Desde el capítulo 13 el Señor se dirige exclusivamente a sus discípulos. Les revela que Él es el único camino para ir al Padre; es la verdad y la vida. En esa segunda parte expone otras manifestaciones del amor de Jesús. Por ejemplo, leemos cómo Jesús se arrodilló para lavar los pies de sus discípulos (cap. 13:1-20). Más tarde, en la cruz, donde Jesús dio su vida, vemos la manifestación suprema de su amor.

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Día 11

EL TSUNAMI

Porque habló, e hizo levantar un viento tempestuoso, que encrespa sus ondas. Suben a los cielos, descienden a los abismos; sus almas se derriten con el mal... y toda su ciencia es inútil. Salmo 107:25-27

Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay más. Isaías 45:22

Sin duda los habitantes de Taro pensaban que estaban bien protegidos de las tempestades del océano Pacífico. Un gigantesco dique de más de diez metros de altura había sido construido sobre el litoral para proteger a ese pequeño pueblo de pescadores al noroeste de Japón. El tsunami del 11 de marzo de 2011 les probó trágicamente lo contrario. Una vez más el hombre tuvo que aprender que todas sus precauciones son rápidamente reducidas a la nada.

Dios habla a los hombres de diferentes maneras. ¡Cuántas veces hemos experimentado su protección! En esos momentos nos ha recordado el poder de su bondad por nosotros.

A veces su voz es más fuerte. Los terremotos y los tsunamis sorprenden a todo el mundo y demuestran la pequeñez del hombre ante el poder de la naturaleza. Dios, maestro del universo, manda venir la tempestad y la detiene con el constante objetivo de interpelarnos: “¿Quién encerró los vientos en sus puños? ¿Quién ató las aguas en un paño? ¿Quién afirmó todos los términos de la tierra? ¿Cuál es su nombre, y el nombre de su hijo, si sabes?” (Proverbios 30:4). Sí, Dios vino bajo la forma de un hombre, Jesucristo, su Hijo. Más que palabras, su vida en la tierra y su muerte en la cruz dan testimonio de su infinito amor.

¿Le hemos prestado atención? Velemos para no rechazar a aquel que nos habla así desde el cielo (Hebreos 12:25). Lo hace todavía hoy, en particular mediante su Palabra, la Biblia.

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Día 12

¿HAY UN VACÍO EN SU VIDA?

El Señor será refugio... para el tiempo de angustia. En ti confiarán los que conocen tu nombre, por cuanto tú, oh Señor, no desamparaste a los que te buscaron. Salmo 9:9-10

Dios es el que me ciñe de fuerza. 2 Samuel 22:33

«Tenga como prioridad buscar a Dios. Deje que Su Espíritu penetre en su ser. Lo necesita para enfrentarse a las dificultades y pruebas de la vida. Antes de que la barca de su vida llegue a su último puerto, se encontrará con tempestades largas e inciertas, vientos rugientes e impetuosos, mares agitados que paralizan el corazón. Si usted no tiene una fe profunda y paciente en Dios, no tendrá fuerzas para afrontar las decepciones y contrariedades, que son inevitables. Sin Dios todos nuestros esfuerzos se reducen a ceniza, y nuestras auroras a profundas noches. Pero con él podemos dejar los valles agitados para alcanzar las cumbres de la paz interior y descubrir las estrellas radiantes de la esperanza en las profundidades de las noches más deprimentes de la vida. San Agustín tenía razón cuando dijo: «Tú nos hiciste para ti, y nuestro corazón no tendrá descanso hasta que repose en ti». ¿En dónde encontramos a ese Dios? ¿En dónde, sino en Jesucristo? Es un acto de fe en él lo que nos conducirá a un verdadero conocimiento de Dios».

Martin Luther King, pastor afroamericano, premio Nobel de la paz, asesinado en 1968

A lo largo de todos los tiempos, muchos creyentes aprendieron que Dios les bastaba en los momentos más sombríos de su vida. Al igual que personajes bíblicos como Job, David o el apóstol Pablo, experimentaron que nada podía separarlos del amor del Dios en quien habían depositado su confianza (Romanos 8:38-39).

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Día 13

EL VALOR DE UN GORRIÓN

Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan... y vuestro Padre celestial las alimenta. Mateo 6:26

¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro Padre. Así que, no temáis; más valéis vosotros que muchos pajarillos. Mateo 10:29, 31

Lidia, mi hija de cinco años, vino corriendo muy emocionada a mostrarme un gorrión que traía en sus manos; el pajarito se había caído del nido y su corazón latía fuertemente. –¡Mira, papá, qué lindo es! Vamos a darle de comer. Pero antes de que el día terminara, la niña lloró desconsolada porque el pajarito había muerto.

El tesoro que esta pequeña criatura frágil y dependiente fue para mi hija durante algunas horas me hace pensar en las palabras del Señor Jesús recordadas en el versículo de hoy.

Sí, Señor, tú declaras cuál es nuestro valor a tus ojos y a los ojos de tu Padre, pues quieres que estemos seguros de tu fidelidad, tu constante ayuda y tu infinita bondad. Ese pequeño gorrión es obra de tus manos, creación maravillosa sin duda. Tiene un instinto admirable, pero cuando cae... ¡todo se acaba!

A nosotros, los seres humanos, nos diste una inteligencia y, sobre todo, la facultad de conocerte. En nuestras almas está impreso el recuerdo inmortal de aquel que nos creó y que se nos revela. ¡Fuimos creados a tu imagen, oh Dios... pero no podemos estar en tu presencia debido a nuestro pecado! Somos esclavos de Satanás, ¿quién nos librará?

Tú nos compraste al precio de la sangre de tu propio Hijo, derramada en la cruz. Nos diste la vida eterna a los que hemos aceptado a Jesucristo. ¡Este es el valor que tenemos a tus ojos, valor mucho mayor que el de muchos gorriones! Entonces, ¿qué podemos temer?

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Día 14

¿DÓNDE ESTÁ VUESTRA FE?

Despertando él (Jesús), reprendió al viento y a las olas; y cesaron, y se hizo bonanza. Y les dijo (a los discípulos): ¿Dónde está vuestra fe? Y atemorizados, se maravillaban, y se decían unos a otros: ¿Quién es este, que aun a los vientos y a las aguas manda, y le obedecen? Lucas 8:24-25

Algunas preguntas de la Biblia

A menudo Jesús estaba muy ocupado. A veces, incluso su familia no podía acercarse a él debido a la multitud que lo rodeaba para escucharlo. Un día, después de haber enseñado, se durmió en una barca mientras cruzaba el lago de Genesaret. De repente se levantó un fuerte viento, y los discípulos lo despertaron: “¡Maestro, Maestro, que perecemos!”. Jesús se levantó, se dirigió al viento y a las olas con autoridad, y se hizo gran bonanza. Luego dijo a sus discípulos: “¿Dónde está vuestra fe?”.

¿Ya me he hecho esta pregunta alguna vez? Cuando todo parece ir mal, cuando llega el fracaso o la enfermedad, ¿dónde está mi fe? Estoy desanimado, dudo, tengo remordimientos, pero hasta hacía poco tenía paz...

Fijémonos en el orden de las cosas. Solo después de haber apaciguado las olas, Jesús preguntó: “¿Dónde está vuestra fe?”. Sin tardar socorrió a sus discípulos, y luego los hizo reflexionar. ¿Pensaban que su Maestro era indiferente, o que no podía ayudarlos? Mientras estuviese con ellos en la barca, no corrían ningún peligro, ¡incluso si tardaba en responder!

Así es como el Señor actúa con nosotros. Primero responde a la oración, incluso si esta es imprecisa y casi fuera de lugar. Él responde, y solo después pregunta: “¿Dónde está vuestra fe?”. Cuando ya estoy tranquilo, puedo reflexionar sobre lo que sucedió y aprender una lección de ello. Sí, estuve preocupado ¡pero el Señor fue fiel!

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Día 15

ROMANOS 8

Sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Romanos 8:28

El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? Romanos 8:32

Un joven cristiano estaba cantando y tocando la guitarra en la calle. De repente cayó un chaparrón. El joven encontró refugio en la entrada de un edificio. Otro joven, llamémosle Javier, también llegó a aquel lugar para resguardarse de la lluvia. En una breve conversación, nuestro amigo cristiano, para invitar a Javier a leer la Biblia, le dijo: «En la Biblia me gusta mucho leer Romanos 8». La lluvia cesó y los dos jóvenes se separaron, dejando ahí la conversación. Más tarde Javier fue encarcelado.

En su celda a menudo pensó en estas palabras: ¡Romanos 8! Sin mucha dificultad consiguió una Biblia y buscó el libro de Romanos. Pronto llegó al capítulo 8, y poco a poco se sumió en ese texto totalmente nuevo para él. Las primeras palabras parecían estar escritas justo para él, que estaba condenado por los hombres: “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús...”. Prosiguió su lectura, aceptó a Dios en su vida y pasó a ser cristiano. Más tarde encontró al joven que tocaba la guitarra. Fue así como conocimos su historia.

No es necesario estar en la cárcel para descubrir las riquezas de este capítulo. Todos necesitamos el perdón, la libertad y la ayuda de Dios:

“La ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte” (v. 2). “El Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad” (v. 26). “Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?” (v. 31).

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Día 16

LA ADORACIÓN

Hijitos, guardaos de los ídolos. 1 Juan 5:21

Los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren. Juan 4:23-24

¡Adoro! ¡Cuántas veces escuchamos esta expresión para dar a entender que me gusta una melodía, una comida bien preparada, un libro...!

En la Biblia, “adorar” tiene un sentido muy diferente. Es la actitud del creyente cuando toma conciencia de la grandeza de Dios, de la inmensidad de su amor y de su gracia para el hombre, criatura débil que cayó en el mal. Adorar, en el sentido bíblico, significa “postrarse”, y esto solo lo hacemos ante Dios. “Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás” (Mateo 4:10). Cambiar el sentido de la palabra “adorar” significa la pérdida de conciencia respecto a la presencia de Dios.

Sin embargo, a la inversa, incluso si ignoramos el primer sentido del verbo adorar, ¿acaso no nos postramos ante muchas cosas de este mundo? Quizá no lo hagamos ante ídolos de madera o mármol, pero ¿no estamos fascinados por la tecnología, por ejemplo, al pensar que resolverá nuestros problemas? Lo que ella nos ofrece invade nuestra existencia: bienestar, distracciones... ¡Cuántas horas pasamos ante una pantalla para divertirnos! Somos idólatras cuando no podemos vivir sin esos múltiples «dioses», o cuando no podemos apartar nuestros pensamientos de tal o cual personaje extraordinario.

Los amigos de Daniel, arriesgando su vida, rehusaron adorar una estatua (Daniel 3). Ellos adoraban a Dios. ¡Que su ejemplo nos anime a dar a Dios el primer lugar en nuestra vida!

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Día 17

JESÚS, EL VERBO ETERNO

Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso. Apocalipsis 1:8

Dijo entonces Jesús a los doce: ¿Queréis acaso iros también vosotros? Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. Y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Juan 6:67-69

Texto del evangelio según Juan

“En el principio era el Verbo (o la Palabra), y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.

Este era en el principio con Dios.

Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.

En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.

La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella.

Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan. Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él. No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz.

Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo.

En el mundo estaba (el Verbo o la Palabra), y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció.

A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.

Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.

Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad” (Juan 1:1-14).

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Día 18

ESCLAVO DEL ALCOHOL

Los sacó de las tinieblas y de la sombra de muerte, y rompió sus prisiones. Salmo 107:14

Dios también os perdonó a vosotros en Cristo. Efesios 4:32

¡Cuántas personas son esclavas de la bebida, como por ejemplo Andrés, un hombre de edad madura que cayó en el alcoholismo! Su mujer y sus hijos lo dejaron porque no soportaban vivir más con él. Perdió su trabajo, sus amigos y conocidos también lo abandonaron. Lo único que le quedaba era la botella, a la cual se aferraba, y un colchón en una habitación vacía...

¿Había esperanza para Andrés? Era un desdichado; sin embargo, no lograba liberarse de esas ataduras destructoras. Su fuerza de voluntad vacilaba cuando sentía su necesidad de alcohol; el engranaje parecía inexorable. A menudo tenía ideas oscuras y algunas veces trató de acabar con su vida. ¿Quién podría liberarlo?

En esa situación Dios intervino, ese Dios que saca al hombre “de las tinieblas y de la sombra de muerte”, y que puede romper las cadenas más sólidas. Condujo las circunstancias para que fuera a un centro de desintoxicación dirigido por creyentes. Allí Andrés tomó consciencia de que había caído muy bajo y de los sufrimientos que había causado a los demás. Reconoció que el alcoholismo forma parte de la lista de males provenientes del pecado, debido al cual Satanás mantiene esclavizado al hombre. Pero también descubrió que Dios es más fuerte que Satanás y que podía liberarlo. Le confesó todos sus descarríos y reconoció que era un pecador. Aceptó con gozo la buena noticia de que Jesucristo quería salvarlo, perdonar sus pecados y liberarlo del alcohol.

A partir de entonces pudo empezar una nueva vida con paz y gozo en el corazón.

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Día 19

EL PODER DEL AMOR DE DIOS

Las muchas aguas no podrán apagar el amor, ni lo ahogarán los ríos. Cantar de los Cantares 8:7

Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. Juan 15:13

Dios manifestó en Jesús su poder de amor, el cual permanece intacto, incluso cuando los hombres lo rechazan. Nadie puede alterar el amor de Dios ni degradarlo. Este amor puede cambiar a los orgullosos en hombres humildes, a los ladrones en personas generosas, y a los hombres más disolutos en personas íntegras y puras.

Dios es Maestro y Señor, pero debemos reconocer su señorío a la luz de su actividad de amor en medio de los hombres: es Señor viviendo como Siervo. El Hijo de Dios vino a servir a favor del hombre. Vino a vivir cerca de nosotros, a morir por nosotros y a darnos la vida.

Dios es el Todopoderoso, sin embargo su poderío aparece a la luz de un amor que se entregó hasta la muerte, lleno de compasión por nuestros sufrimientos. Este amor condujo a Jesucristo a llevar él mismo el castigo por nuestros pecados.

Dios será el juez supremo de todos los hombres, pero reconocemos su justicia a la luz de su misericordia. En la cruz de Cristo, su justicia no nos condena, sino que nos hace justos. Cada uno de nosotros puede acercarse a Dios confiando en su amor.

Dios nos buscó y nos halló en Jesús. Él, que es Dios desde toda la eternidad, aceptó hacerse hombre y morir en la cruz para revelarnos al Dios de amor.

“El Señor se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia” (Jeremías 31:3).

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Día 20

¡ES MARAVILLOSO!

Jesús les dijo:... ¿nunca leísteis: De la boca de los niños y de los que maman perfeccionaste la alabanza? Mateo 21:16

De cierto os digo, que el que no recibe el reino de Dios como un niño, no entrará en él. Lucas 18:17

El mensaje más bello que puedo escuchar y creer es el del Evangelio: ¡Jesucristo murió en la cruz para borrar mis pecados!

Este testimonio fue dado por Alicia, una niña de cinco años que había acompañado a su hermana al grupo de los «grandes» de un curso bíblico. El tema era la muerte de Jesús. Todos esos niños creían que, por amor a los que quería salvar, Jesús aceptó ser crucificado para llevar sus pecados. También habían escuchado lo que decían los burladores: “Desciende de la cruz... para que veamos y creamos” (Marcos 15:30-32). Entonces la maestra hizo la siguiente pregunta: ¿Por qué el Señor Jesús no podía bajar de la cruz?

Para sorpresa de todos, Alicia levantó su pequeño dedo. Con sus ojos azules fijos en la maestra, respondió seriamente: ¡Porque es maravilloso!

Jesús era Dios y hombre al mismo tiempo, pero sin ningún pecado. Por lo tanto, él sufría injustamente en la cruz, así como lo dijo el que estaba crucificado a su lado: “Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas este ningún mal hizo” (Lucas 23:41). No eran los clavos lo que lo retenían, sino su amor por los hombres.

Alicia expresó simplemente con todo su corazón y en una palabra lo que había comprendido, y quién era Jesús para ella. Esta expresión de fe infantil animó durante muchos años a la joven maestra en su obra misionera en China.

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Día 21

ID Y VEDLO

(El Señor) me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. 2 Corintios 12:9

(Jesús dijo:) Separados de mí nada podéis hacer. Juan 15:5

Lea Marcos 6:34-44

“¿Cuántos panes tenéis? Id y vedlo”, dijo Jesús a sus discípulos. Estaban ante una multitud de cinco mil hombres, y Jesús les había ordenado que los alimentasen. Los discípulos hicieron cuentas y respondieron: “Cinco, y dos peces” (v. 38). ¿Qué hacer?

Entonces Jesús les pidió que le trajesen los panes y los peces, y que hicieran sentar a la gente. ¡Por su poder, cinco mil hombres fueron saciados, y quedaron abundantes restos!

¿Por qué Jesús insistió en que sus discípulos contasen los panes? ¿Pensaba que tenían suficiente para alimentar a cinco mil hombres? ¡Seguro que no! Él conocía la respuesta. Y si hubiesen tenido la mitad o diez veces más, para él hubiese sido lo mismo. Podía alimentar a esa multitud a partir de nada, pero mediante esta pregunta quería que los discípulos se diesen cuenta de que sin él no podían hacer lo que les pedía.

Esta escena está llena de enseñanza para los creyentes. Incluso si no nos necesita, Jesús quiere que participemos en su trabajo. Si le llevamos lo poco que tenemos, puede sacar de eso una abundante bendición para los demás. ¡Incluso “sobró”, es decir, no saldremos perdiendo! No seamos, pues, presuntuosos ni perezosos. Presuntuosos, pensando que podemos hacer mucho por nosotros mismos. Y perezosos, estimando que no vale la pena poner lo “poco” que tenemos al servicio del Maestro.

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Día 22

LAS RIQUEZAS

A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos. 1 Timoteo 6:17

La crisis económica y financiera que empezó en 2008 reveló la arriesgada gestión de las obligaciones estatales y de los préstamos bancarios. ¡Se perdieron enormes cantidades de dinero! Programas demasiado ambiciosos y el afán de ganar dinero fácil hicieron que mucha gente especulara imprudentemente y perdiera todo.

La Biblia nos advierte que las riquezas materiales no son fiables y que pueden desaparecer rápidamente. “Vuestro oro y plata están enmohecidos” (Santiago 5:3). El cristiano es exhortado a no aferrarse a ellas. “No te afanes por hacerte rico; sé prudente, y desiste. ¿Has de poner tus ojos en las riquezas, siendo ningunas? Porque se harán alas como alas de águila, y volarán al cielo” (Proverbios 23:4-5).

Los bienes materiales nos son prestados por Dios para nuestra vida en el mundo, y los abandonaremos cuando dejemos esta tierra. Nuestra responsabilidad es administrarlos correctamente, no solo para nuestras necesidades personales, sino para el bien de todos, permaneciendo fieles a nuestro Maestro celestial, es decir, demostrando sabiduría, bondad, justicia...

No olvidemos que tendremos que rendir cuentas de nuestra administración, como el mayordomo de Lucas 16:1-2. Esforcémonos para ser de aquellos a quienes Dios podrá decir: “Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor” (Mateo 25:21).

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Día 23

¿POR QUÉ DORMÍS?

Cuando se levantó de la oración, y vino a sus discípulos, los halló durmiendo a causa de la tristeza; y les dijo: ¿Por qué dormís? Levantaos, y orad para que no entréis en tentación. Lucas 22:45-46

Algunas preguntas de la Biblia

Jesús acostumbraba retirarse a Getsemaní, un huerto ubicado al este de Jerusalén. Este lugar ha quedado grabado en la memoria de los cristianos: allí Jesús estuvo muy triste, fue traicionado y detenido. Allí, en medio de intensas oraciones, más allá de lo que podemos comprender, Jesús aceptó ir a la cruz y derramar “su vida hasta la muerte” (Isaías 53:12).

Jesús tomó consigo algunos de sus compañeros para que estuviesen con él y orasen. Luego se alejó y, solo con su Dios, oró: “Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya” (Lucas 22:42). Ningún discípulo comprendió la intensidad de ese combate espiritual, sin embargo Jesús les había dicho: “Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo” (Mateo 26:38).

Cristianos, nos quedamos pensativos y admirados ante tal tristeza y tales sufrimientos... El combate del Señor nos hace sentir el horror que Dios tiene al pecado, y la grandeza de su amor.

Según las profecías, el Salvador fue dejado solo, no tuvo ningún consolador (Salmo 69:20). Los discípulos se durmieron de tristeza. Jesús no les hizo ningún reproche, solo les dijo: “¿Por qué dormís?”. Luego los animó, como lo hace con nosotros: “Levantaos, y orad para que no entréis en tentación” (Lucas 22:46). El sueño espiritual equivale a los momentos, a los días que el cristiano pasa lejos de Cristo. Son ocasiones propicias para que la tentación nazca en nuestro corazón.

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