Antes de la caída viene el orgullo - Andrés Corson

Al igual que Dios, la gente rechaza a los orgullosos y se siente atraída a los humildes, el único problema es que el orgullo es como el mal aliento, el único que no se da cuenta de su mal aliento es el que lo tiene. ¿Qué podemos hacer para reconocer que somos orgullosos?