HUID DE LA IRA VENIDERA.

No hay otra materia ni doctrina que nos pueda hacer pensar más seriamente o que nos haga más penosos, hasta el llorar, que la doctrina del INFIERNO. Si hay un lugar donde los incrédulos, y los que rechazan a Cristo van a tener que aguantar el tormento y la angustia por toda la eternidad, ésta debe ser la verdad más pavorosa que pudiéramos contemplar.

Mientras que hoy el hecho de que el amor de Dios se está proclamando en forma excesiva, el mensaje de la justicia retributiva, el juicio inevitable, la ira de Dios y el fuego eterno del infierno raras veces se oye aún en los círculos fundamentales. Su importancia se impone aún más cuando reconocemos que todo ser humano que muere sin Cristo, pasará la eternidad en el Lago de Fuego. Ser librado del INFIERNO es parte de “la gran salvación” que tenemos en Cristo. Ay de aquel predicador que no advierte a los pecadores a “huir de la ira venidera. (Lucas 3,7)”

Por tanto, el tema del infierno se ha hecho tan presente en las conversaciones callejeras como ausente está de los sermones dominicales.

Nuestra renuencia actual a pensar seriamente en la realidad de un castigo futuro puede derivarse en parte de un concepto inadecuado de Dios. Hemos olvidado que a Dios se le teme. El teólogo ruso Berdyaw dijo: «Es increíble cuán pocas personas piensan en el infierno o se preocupan por ello. Esa es la evidencia más impresionante de la frivolidad humana» (The Destiny of Man, Scribner, 1937, p.33).

No le hacemos un favor a nadie cuando nos quedamos callados sobre el tema del infierno. Jesús, el ejemplo por excelencia del amor de Dios, habló del infierno repetidamente. Dijo que algunos resucitarían «a resurrección de condenación» (Juan 5:29). Declaró que los que se van al infierno entran en un lugar terrible «donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga» (Marcos 9:44,46,48). Además lo describió como el lugar «de las tinieblas de afuera», donde «será el lloro y el  crujir de dientes» (Mateo 8:12; 22:13; 25:30).

La gente no tiene una idea clara de la felicidad eterna de la que se perderá, ni de la separación y oscuridad eternas que va a soportar. Pero según la Biblia, el infierno es un lugar opcional. Como resultado de ello, la Biblia apela una y otra vez a sus lectores para que escojan el camino de la vida y no el de la muerte y el juicio. Una y otra vez Jesús mismo apremió a Sus oyentes a tomar decisiones sabias con preguntas como: Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma? (Marcos 8:36,37).

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén