VIOLENCIA EN EL HOGAR.

La mujer que llamó por teléfono estaba notablemente alterada. Con una voz que le temblaba incontrolablemente, Cintia explicó que Ronaldo, su esposo, quien había estado bebiendo la noche anterior, la había perseguido con un arma cargada y la había amenazado con matarla. Cintia estaba aterrorizada. Sin embargo, esa no era la primera vez que Ronaldo abusaba de ella. En numerosas ocasiones, durante sus cuatro perturbados años de matrimonio, él la había maltratado físicamente y la había humillado verbalmente.

El abuso conyugal es el mal uso del poder y el control. Es un intento de coaccionar y controlar al cónyuge a través de medios físicos y no físicos. Ejemplos específicos se pueden citar: bofetadas, arañazos, mordidas, patadas, empujones, ahogos, golpes, asalto sexual, puñaladas y disparos. La mujer que es víctima de abuso está desilusionada. Recuerda con lágrimas en los ojos el sueño de estar felizmente casada con un hombre que verdaderamente la amara y la apreciara

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la violencia representa una de las causas más frecuentes de la muerte de personas comprendidas entre los 15 y los 44 años. El informe “Violencia y Salud”, publicado en 2002, a nivel mundial habla de 1,6 millones de personas que murieron a causa de la violencia.

Según la Biblia, la situación del ser humano es deplorable. Aunque fue creado a imagen de Dios, debido a la desobediencia y a la caída de Adán y Eva, todos los seres humanos nacen y desarrollan una naturaleza pecaminosa. Por sí solo, ya es incapaz de mantenerse obediente a los principios morales de Dios. Alejado de Dios, solamente puede desarrollar la maldad y la violencia. Por su naturaleza caída, no le interesa hacerle bien a su prójimo, lo único que le importa es la satisfacción del yo.

La palabra de Dios condena la violencia de cualquier tipo y sobre todo en el ámbito de la familia. Dios creo la familia (Génesis 1:26-28; 2:16) para que sea un pedacito del cielo en la tierra.

En el Nuevo Testamento, en 1 Corintios 6, 9-11, leemos de un cambio asombroso en las vidas de hombres que habían sido fornicarios, idólatras, adúlteros, afeminados, homosexuales, ladrones, avaros, borrachos, maldicientes y estafadores, ¿Qué les sucedió? Habían sido lavados por la sangre de Jesucristo y renovados por el Espíritu Santo. Fue Jesucristo, el único que cambió esa violencia en amor y perdón. Su condenación en salvación. Sus lágrimas en gozo. Y hoy lo puede hacer en tu vida.    

 

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén