INSCRITOS EN EL LIBRO DE LA VIDA.

El empleado lo miró a los ojos⸴ y con toda la diplomacia del caso⸴ le dijo: “Usted no existe. Está muerto”. Aníbal Hernández⸴ un pensionado residente en Lima (Perú)⸴ sintió que la tierra se hundía bajo sus pies. No comprendía. ¿Cómo podían decir que estaba muerto⸴ si justamente se encontraba frente al dependiente de aquella…
Lee más


16 Enero, 2019 0