LA GENERACIÓN DE SIMEÓN.

‘ En aquel tiempo vivía en Jerusalén un hombre que se llamaba Simeón. Era un hombre justo y piadoso⸴ que esperaba la restauración de Israel. El Espíritu Santo estaba con Simeón⸴ y le había hecho saber que no moriría sin ver antes al Mesías⸴ a quien el Señor enviaría. Guiado por el Espíritu Santo⸴ Simeón fue al templo; y cuando los padres del niño Jesús lo llevaron también a él⸴ para cumplir con lo que la ley ordenaba⸴ Simeón lo tomó en sus brazos y alabó a Dios⸴ diciendo: ‘ Ahora⸴ Señor⸴ tu promesa está cumplida: puedes dejar que tu siervo muera en paz. Porque ya he visto la salvación que has comenzado a realizar a la vista de todos los pueblos⸴ la luz que alumbrará a las naciones y que será la gloria de tu pueblo Israel ‘ ( Lucas 2⸴ 25-32). José y María estaban maravillados de todo lo que se decía de Jesús. El anciano Simeón profetizó que Jesús era un don de Dios; lo reconoció como el Mesías; y agregó que Jesús sería la luz para todo el mundo. Simeón profetizó que Jesús sería una señal paradójica. Algunos caerían por causa de Él⸴ mientras que otros se levantarían. Con Jesús mo habría una posición neutral⸴ la gente lo aceptaría con alegría o lo rechazaría por completo. A pesar de que Simeón era muy anciano⸴ tenía la esperanza de ver al Mesías. Guiado por el Espíritu Santo⸴ fue uno de los primeros en testificar de Jesús. En la cultura judía⸴ los ancianos eran muy respetados⸴ y la profecía de Simeón tenía un peso mayor debido a la edad avanzada. El profeta no necesariamente predecía el futuro. Su papel principal era hablar de parte de Dios y proclamar su verdad. El Espíritu Santo preparó este encuentro entre lo viejo⸴ lo que estaba por caducar⸴ y lo nuevo de Dios⸴ Jesús. El Espíritu Santo puede usar lo más anticuado⸴ lo más infeliz⸴ para traer a la luz un nuevo mover de Dios en nuestras vidas. Simeón no representa lo viejo; representa un tiempo de Dios que ha llegado a su plenitud. Cuando Abraham era viejo⸴ nació Isaac. Isaac nació para continuar con el llamado de Abraham de dar a las naciones la simiente del Mesías. Jacob tuvo a Benjamín de anciano. Elí fue importante en la preparación de Samuel. En Dios no hay fin; hay renovación⸴ hay revelaciones y manifestaciones nuevas de sus propósitos. Estamos en la antesala de algo grandioso. ¿ Por qué lo sabemos ? El Espíritu de profecía lo ha venido declarando. Los profetas que han sido callados por muchos años⸴ se han despertado. Están declarando la palabra profética de la gloria del señorío de Jesús que se aproxima. Estamos viendo que algo nuevo surge. Lo que funcionaba años atrás⸴ no funciona hoy. El mover de Dios ha comenzado. Toda la generación piadosa del pasado ha esperado ver esta nueva manifestación de poder.