MALDICIÓN CONTRA SÍ MISMO

‘ Te has enlazado en las palabras de tu boca⸴ y has quedado preso en los dichos de tus labios ‘ (Proverbios 6⸴2). La palabra hebrea que se tradujo preso⸴ significa llevar a la ruina o la destrucción⸴ como cuando a las aves se les captura en una red. Rebeca⸴ la esposa de Isaac⸴ quedó presa en las palabras de su boca. Había conspirado con su hijo Jacob para engañar a Isaac a fin de robar al hijo mayor⸴ Esaú⸴ la bendición del padre. Jacob temía que se descubriera el engaño y el anciano Isaac lo maldijera en lugar de bendecirlo. Por esto⸴ Rebeca declaró: ‘ Hijo mío⸴ sea sobre mí tu maldición ‘ (Génesis 27⸴13). Y resulta que la maldición le vino y en efecto⸴ Rebeca nunca volvió a ver a su hijo⸴ pues murió prematuramente. Otro ejemplo verdaderamente poderoso de maldiciones habladas en las Escrituras⸴ se encuentra nada menos que en la maldición que se pronunció sobre la totalidad de la raza judía: ‘ Viendo Pilato que nada adelantaba⸴ sino que se hacía más alboroto⸴ tomó agua y se lavó las manos delante del pueblo⸴ diciendo: inocente soy yo de la sangre de este justo; allá ustedes. Y respondiendo todo el pueblo dijo: SU SANGRE SEA SOBRE NOSOTROS Y SOBRE NUESTROS HIJOS ‘ ( Mateo 27⸴ 24-25). Jamás ha habido un pueblo más perseguido sobre la faz de la tierra que los hebreos. En los campos de concentración de Hitler⸴ durante la Segunda Guerra Mundial⸴ murieron más de seis millones de judíos. Las crueldades impuestas a los judíos están más allá de toda comprensión⸴ pero se había pronunciado una maldición cuando Jesús estaba de pie ante Pilato: ‘ SU SANGRE SEA SOBRE NOSOTROS Y SOBRE NUESTROS HIJOS ‘. La maldición siguió su curso. Como se quejaban los hijos de Israel en el desierto de Sin. Como murmuraban y se quejaban contra Dios. Dios habló así: ¿ Hasta cuándo ha de murmurar contra mí esta perversa comunidad ? Ya he escuchado cómo se quejan contra mí los israelitas. Así que diles de parte mía: ‘ Juro por mí mismo⸴ que haré que se les cumplan sus deseos. Los cadáveres de todos ustedes quedarán tirados en el desierto…Durante cuarenta años andarán errantes por el desierto ‘ ( Números 14⸴27-28). En Números 14⸴2 dice que los israelitas se quejaron contra Dios y dijeron: ‘ Ojalá muriéramos en la tierra de Egipto; o en este desierto ojalá muriéramos’. Hablaron una maldición contra sí mismos y se cumplió.