LA MUERTE DE UN CONQUISTADOR

EL SUFRIMIENTO EN LA CRUZ COMO SALVADOR
Mientras Jesús pendía de la cruz debe haber parecido un perdedor⸴ una víctima maltratada y ensangrentada. Aunque pronunció palabras agonizantes desde la cruz⸴ no bajó cuando le desafiaron para que lo hiciera. Permaneció clavado a un madero hasta el momento de morir. Pendió allí como «el Salvador del mundo» (1 Juan 4:14). Había sido tentado y probado de todas las maneras concebibles «pero sin pecado» (Hebreos 4:15).
LA MUERTE DE UN CONQUISTADOR
Los dichos finales de Jesús que pronunció desde la cruz fueron las palabras de un conquistador. Después de tres horas de oscuridad⸴ con triunfo clamó: tetelestai⸴ que significa «consumado es». Sabía que había sufrido la desolación del infierno y vaciado la copa de la ira de Dios contra el pecado. Ya podía permitir que su Espíritu se separara de su cuerpo. Pablo declaró que Jesús «canceló» el documento que «nos era adverso». Luego agregó con triunfo: «…y lo ha quitado de en medio⸴ clavándolo en la cruz. Y habiendo despojado a los poderes y autoridades⸴ hizo de ellos un espectáculo público⸴ triunfando sobre ellos por medio de Él» (Colosenses 2:13-15).
RESURRECCIÓN COMO VENCEDOR
Habiendo obtenido la victoria sobre Satanás al pagar en la cruz la pena por el pecado⸴ Jesús proclamó esa victoria por medio de su resurrección. Gracias a su victoria en la cruz⸴ «no era posible que Él quedara bajo el dominio de [la muerte]» (Hechos 2:24). La muerte perdió su «aguijón» (1 Corintios 15:55).
ASCENSIÓN AL CIELO COMO INTERCESOR TRIUNFADOR
Cuando Jesús ascendió al cielo⸴ entró triunfante y ocupó su lugar de exaltación universal. Vive para interceder por nosotros (Hebreos 7:25). Los que hemos sido reconciliados con Dios al confiar en Jesús tenemos garantizada la plena y final salvación «por su vida» (Romanos 5:10). Vivimos en el ínterin entre su ascensión y su regreso. Él ya está reinando⸴ pero su gobierno todavía no se ha manifestado plenamente. Un día⸴ toda rodilla se doblará delante de Él y «toda lengua [confesará] que Jesucristo es Señor⸴ para gloria de Dios Padre» (Filipenses 2:5-11). Esperamos ese día confiados⸴ sabiendo que Jesús ya ha triunfado.